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JOSÉ MARÍA CONTURSI

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JOSÉ MARIA CONTURSI

“Crónicas de un poeta enamorado”

Segunda Parte de "Los Contursi" 

Por Saide Abdalá

 

          1. PREFACIO 

José María Contursi continuó el legado de su padre.                                                             

Sus letras ahondan en un lenguaje distinto y refinado que evocan la melancolía con un perfil romántico y una línea sentimental que se propaga en las narraciones de sus tangos. Fue el creador de muchos éxitos que marcaron la nueva etapa contemporánea del género.

Más conocido por su apodo “katunga”, nació un 31 de octubre de 1911 en Lanús, partido de la provincia de Buenos Aires. Cursó sus estudios de bachillerato egresado en 1928. Ejerció como funcionario público en el Ministerio de Agricultura mientras que en 1940, desarrolló en dos períodos, el cargo de secretario de SADAIC, asumiendo la representación de la entidad en congresos internacionales, cargos ocupados en línea sucesoria seguidos por Homero Manzi y Cátulo Castillo.

Desde 1933 a 1938 se desempeñó como locutor y recitador en Radio Stentor y trabajó como cronista cinematográfico en diferentes ámbitos periodísticos.

“Mi padre, Pascual Contursi, fue realmente el representativo en el tango. En nombre de él y partiendo de su obra de la cual es pálido reflejo de la mía, debe comenzar a hablarse de la letra tango”, dijo José María Contursi.

Es muy notable la admiración solemne que José María profesaba a su padre, como también la angustia que le produjo su irreparable pérdida. Su primer trabajo relacionado al género popular fue con el vals “Tu nombre”, con música del pianista Raúl Portolés. Vals que escribió en 1933 y fue estrenado por Andrés Falgás ese mismo año.                                                                                               

Fue para muchos el mayor poeta sentimental del tango. Sus argumentos profundizan la nostalgia que en su contenido literal lo hace protagonista de“La lluvia y yo”, “Toda mi vida”, “Angustia”, “En esta tarde gris”, entre otros destacados clásicos que acentuaronel despertar de la era poética en los tangos. Sin dejar de mencionar a Le Pera, quien en sus tiempos ya había hecho el punta pie inicial en los argumentos de tangos que expresaban las distintas maneras de amar.

Contursi, en su profusa carrera, también colaboró con Francisco García Jiménez en el guión cinematográfico de una película poco difundida: “Mi noche triste”, dirigida por Lucas Demare, un drama musical de 1952 que conmemora la biografía novelada de su padre, encarnado en la escena por un notable Jorge Salcedo.

En una carta, José María le escribió al Doctor Luis Sierra (investigador del tango y abogado de SADAIC):

“Meses después del fallecimiento de mi padre, me encontré una noche con Carlos Gardel en la confitería “Las Violetas”, en Rivadavia y Medrano. Era pasada la medianoche y él volvía de una actuación en el cine Rio de la Plata. Estaba sentado con su apoderado Defino. Al verme me invitó a su mesa y luego de preguntarme cómo iban mis cosas, me dijo: -Pobre tu viejo..! vos sabes .. que con él éramos amigos de la milonga-, y me contó la siguiente anécdota, que es la que interesa y hace a la cuestión - Hacía unos años que no lo veía a Pascual, que se había encariñado con Montevideo. Un buen día,  se apareció tu viejo en Buenos Aires y vino a verme.. Me pidió la viola y me dijo: “Te voy a hacer escuchar un tango.. ¿ un tango? le pregunté sorprendido.  -Si, me respondió-, es de un muchacho uruguayo que me lo pasó en el “Royal”, me gustó tanto que me lo aprendí enseguida.- Cuando lo cantaba ante mis amigos se entusiasmaban, pero no me animaba a cantarlo en público. Hasta que me largué con un poco de miedo pero con el éxito que vos sabes..!. Recién me enteré que Pascual era el autor..!”.

Katunga, siempre recordaba las visitas de Gardel a su casa cuando con su familia vivían en la calle Lavalle 2051[1].

2. GRICEL – FUE SU MUSA

“La historia de amor que traspasa el tiempo”

Corría el año 1935 cuando José María Contursi con veinticuatro años trabajaba en Radio Stentor. Fue aquí, en una audición donde conoce a Susana Gricel Viganó, una joven de quince años que por aquellos días se encontraba en Buenos Aires invitada por sus amigas, las cancionistas Nelly y Gory Omar, con quienes había compartido parte de su infancia y adolescencia cuando vivían en un pueblito de Guaminí. Tiempo después la joven Viganó con su familia, se marcharon rumbo a una villa serrana en Capilla del Monte, en la Provincia de Córdoba. Luego de este encuentro en Radio Stentor y su estadía en la ciudad porteña, Gricel regresó a Córdoba. Pasado el tiempo nunca perdió contacto con sus amigas, quienes a su vez eran amigas del poeta.

En 1938, José Maria padeció una enfermedad. Tras sugerencia médica se le adviertió que las Sierras de Córdoba serían el lugar indicado para su recuperación.  Motivo por el cual, trae a sus recuerdos a la joven Gricel y José emprendió su viaje.     

Al llegar a Capilla del Monte se instaló en la casa hospedaje de la familia Viganó, con quienes llegaría a forjar una sólida y duradera amistad.

A partir de su estancia en Córdoba, entre Gricel y José Maria comenzaría a gestarse  la gran historia de amor del tango de todos los tiempos y  junto con el tango la eterna “musa”. Un amor prohibido e imposible para Contursi, quien para ese entonces, estaba casado con Alina Zárate y tenían una hija de 6 años llamada Ethel.

Gricel, nombre elegido de una película francesa, era dueña de una singular belleza que había enamorado al autor. La joven había nacido en el barrio porteño de San Cristóbal el 15 de abril de 1920.  Era hija de Egidio Viganó y de “Maruca” María Antonia Andersch. Una familia de origen francés y alemán. Tenía diecisiete años cuando José María Contursi la visitó por primera vez en Capilla del Monte después de aquel encuentro en Radio Stentor.

Por ese entonces, la joven Viganó se dedicaba a estudiar piano y concursaba para desfiles de belleza, mientras trabajaba de expendedora de gasolina en la Texaco que era una boca de expendio, propiedad de su padre.

Contursi, después de vivir un tiempo en la villa serrana y de haber iniciado su romance con la joven, ya recuperado de salud regresó a Buenos Aires. En 1938, con sus veintisiete años, retomó su vida en el ambiente porteño. Se dedicó a componer. Para ese entonces, su condición de letrista era absoluta. Sería esta una etapa en su carrera muy consagratoria junto a grandes maestros destacados del género.

Al tiempo, nuevamente aquejado por sus problemas de salud, debió retornar a Córdoba. O bien, podría interpretarse que esa era la excusa perfecta para reencontrarse con Gricel.

Se supone que la familia Viganó habría aceptado aquel romance que vivían a pleno; las caminatas en los atardeceres por el Cerro Uritorco, los bailes zonales en el Hotel Plaza y los paseos por el río Calabalumba, situado al pie del cerro.

En enero de 1940, por circunstancias obvias, dejan de verse y ya alejados en 1942, el poeta escribe las más sentidas estrofas que harían nacer el tango homónimo.  Al que su propio autor consideraba el más exitoso de toda su carrera: “Gricel”, su obra culmine creada con música del pianista Mariano Mores.

Sus versos reflejan la angustia y el desconsuelo por haberse enamorado de una muchacha a la que abandonó.                                                                                                       Pero sin saber que esta historia tendría un final feliz.

“No debí pensar jamás en lograr tu corazón

y sin embargo te busqué

hasta que un día te encontré

y con mis besos te aturdí

sin importarme que eras buena,

tu ilusión fue de cristal se rompió cuando partí

y nunca nunca! más volví que amarga fue tu pena…”

 

El poeta volvió a manifestar la ruptura y la ausencia en “Si de mi te has olvidado”, tango de 1942 compuesto con música de Osvaldo Fresedo.

“Me alejé sin comprender su amor y nunca la busqué

y hoy que soy así como un dolor

entre las sombras no puedo ya volver”

Dice en “Sombras nada más” de 1943, con música de Francisco Lomuto.

“Quisiera abrir lentamente mis venas…”

“Pude ser feliz y estoy en vida muriendo

y entre lágrimas viviendo el pasaje más horrendo

de este drama sin final…

sombras nada más” .

 

Ya totalmente alejados y con el transcurrir de los años,  Gricel conoció a Jorge Camba, con quien se unió en matrimonio por registro civil y tendría una hija llamada Susana Jorgelina Camba. El poeta a la distancia y posiblemente enterado de su nueva unión, continuó escribiendo a su musa. Pero esta vez expresa una intensa pena ante el amor perdidoy el final de la relación.

Escribe en “Mi triste tango” de 1946 con música  de Anibal Troilo.

”Se arrastró hacia ti la sombra de otro amor y de otra voz que te llamaba…”

Tiempo después, el hombre con quien Gricel se había casado la abandonó para irse a vivir a la provincia del Chaco donde tendría otra mujer. Gricel, se dedicó a criar a su hija y ayudar a sus padres en la hostelería.

Pasados los años, en 1962, el bandoneonista Ciriaco Ortiz de paseo por Capilla del Monte se alojaría en la hotelería Viganó.                                                                                    En esta ocasión, Ciriaco enteró a Gricel que José María se encontraba anímicamente mal, abatido por la soledad y refugiado en el alcohol. Su mujer había fallecido de una enfermedad incurable, quedando viudo con cuatro hijos y ya sin cargo en SADAIC,

 José María vivía entonces de los derechos autorales de él y su padre. A raíz de las circunstancias, fue la misma Gricel quien tomó la decisión de viajar a Buenos Aires. Se produjo el encuentro en la confitería “El Molino”, frente al Congreso Nacional.  Después de dicho reencuentro de 1962, ambos retomarían la relación y el poeta inspirado en su musa escribiría ese mismo año los versos del tango “Otra vez Gricel”, con música de Joaquín Mauricio Mora.

“Otra vez, tengo el celeste de tus ojos y tu piel y son mis penas que piden que te quedes, que te quedes para siempre Gricel..Gricel! “

Los viajes comenzarían a ser cada vez más frecuentes a Capilla del Monte y viceversa.  Se relacionarían con los hijos de ambos de manera favorable y en especial Gricel con las hijas de Katunga, Amalia y Alicia.

Luego,  decidieron instalarse definitivamente en la apacible vida de Capilla del Monte. Lugar en donde se casaron por iglesia, el día 16 de agosto de 1967.

En los años posteriores, el poeta enfermó de afecciones hepáticas quedando internado en una clínica de Cosquín (Córdoba). Tras presentar pérdidas mentales y ofuscación,  murió el 11 de mayo de 1972 a los 60 años, junto a su amada Gricel, quien falleció el 15 junio de 1994.

José María Contursi, al igual que su padre, dejó un extraordinario legado para la cultura del tango, compartió la creación de muchos éxitos con Mariano Mores, Anibal Troilo, Armando Pontier, Pedro Laurenz, Sebastián Lombardo, Héctor Stamponi , Enrique Mario Francini, Federico Scorticati, Aquiles Aguilar, José Dames, Joaquín Mauricio Mora, Charlo, Carlos Di Sarli, Osvaldo Fresedo, Francisco Lomuto, Federico Scorticati, Osmar Maderna, Antonio Rodio, Juan José Paz, José Pascual, Juan Carlos Howard, Jorge Argentino Fernández, José Tinelli y tantos otros músicos de valía.

3. SUS OBRAS

Entre muchas de sus letras mencionamos:                                                                                           

“Esclavo”, -“Y no puede ser”,- “Cristal” – “Cada vez que me recuerdes” – “Quiero verte una vez más” “En esta tarde gris” -“Alondras”- “Tu piel de Jazmín” – “Evocándote” – “Garras”- “La noche que te fuiste” -“Como dos extraños” -“Verde mar” –“ Vieja amiga”- “ Y la perdí´”- “El pasado no se olvida”- , “Por calles muerta” – “Tabaco” – “Claveles blancos” , “Lluvia sobre el mar”- “Sin lágrimas”, “Bajo un cielo de estrellas” (vals) y tantos  éxitos más.

Muchos intérpretes vocalistas interpretaron sus tangos, entre ellos: Libertad Lamarque, Francisco Fiorentino, Raúl Iriarte, Alberto Marino, Charlo, Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche, Argentino Ledesma e incontables figuras destacadas.

En la actualidad sus obras siguen siendo elogios de mística inspiración en intérpretes contemporáneos que continúan ejecutando sus tangos. Y no es para menos, porque todas sus obras son magníficas.

Fuentes consultadas:

“Amor en el Tango”- Gricel –José María Contursi”, Edición 1995 -2005. Y n Ediciones Fabro, 2017.

Escritor, poeta e historiador, Rafael Flores Montenegro. Un libro que contiene la información  más completa de la historia de amor que inspiró las letras más sublimes del tango.

“Gardel y el Tango“, 2001. Ediciones de la tierra Rafael F. Montenegro. 

“Vida y obra de Carlos Gardel”, 1985 –Anastasio Hernández.

 “El Tango” –1996, Horacio Salas.


[1] Extraído de un breve reportaje - revista CANTANDO  N° 221 – junio 1960.

 


Actualizado ( Jueves, 13 de Enero de 2022 20:23 )  

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