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JOSÉ BOHR (Primera Parte)

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JOSÉ  BOHR

HISTORIA DE UN ARTISTA MULTIFACÉTICO

Primera Parte

Por Pablo Taboada

BOHR, JOSÉ (Bonn, Alemania, 3 de septiembre de 1901- Oslo, Noruega, 29 de mayo de 1994).

BÖHR, YOPES ELZER, su nombre de origen.

MR. BOHR- CHÉ BOHR, sus apodos. 

Artista multifacético: pianista, inventor y ejecutante de serrucho, compositor, autor, cantor, director de orquesta típica, director de jazz, bailarín de jazz y de tangos, actor, cineasta, guionista y productor ciematográfico.  

1.    INTRODUCCIÓN

El nombre de José Bohr, se halla asociado por excelencia a la dorada época del espectáculo porteño de la vieja calle Corrientes. Alemán de nacimiento, chileno por adopción y argentino por ciudadania, Bohr nunca dejó de ser un exponente de la Buenos Aires de los años veinte, -o del Santiago de Chile de los años de 1940-, que recorrió el mundo durante décadas con la bandera de su impronta de hombre-espectáculo o show-man, como le llaman en los Estados Unidos.

Alguna vez se lo comparó y se lo bautizó como el Maurice Chevallier sudamericano, pero Bohr fue inclusive mucho más que eso. El astro francés, a pesar de toda su extensa trayectoria y fama mundial, no logró reunir en su haber, todas las hazañas que alcanzara este fascinante y multifacético artista. Bohr fue un innovador original en muchas facetas del arte. Como músico, inventó un instrumento: el serrucho. Como cantante, fue el primero que “cantaba hablando y hablaba cantando”, como anunciaban las viejas publicidades de sus discos. Como danzarin, enseñó y se lució tanto por igual en la coreografia del tango como en los ritmos jazzísticos. Como director, fue pionero e impulsor de la filmación aficionada (casi inventor de aparatos para filmar y métodos para reproducir) y creador de los noticieros de época en Sudamérica. Como actor, fue una figura emblemática que recibió un premio Oscar a la trayectoria en 1980, siendo el único hombre del tango, que fuera premiado por la Academia de Hollywood.

No hubo figura de la política o del arte, que no haya tenido algún tipo de trato personal o profesional con José Bohr: desde Carlos Gardel hasta Marilyn Monroe, Maurice Chevallier o Isabel Sarli, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. De Alvear, Arturo Alessandri, Ibañez Del Campo, Eduardo de Windsor, Geraldine Chaplin, la familia real Rainiero de Mónaco, Louis Armstrong, Jorge Luis Borges, Fred Astaire, Ginger Rogers, o Brigitte Bardot, por citas tomadas casi al azar, tuvieron alguna vinculación con el personaje biografiado por  estas lineas. La confección de una lista de todas las personalidades que se relacionaron con Bohr, daría la pauta de la importancia suprema que el gran artista tuvo en la escena internacional del siglo XX.

Pero no debe olvidarse que siempre han sido sus tangos y las piezas de jazz caracteristicas que compuso, las cartas de presentación especial que Bohr exhibió para conquistar al mundo. Su facilidad para cantar en varios idiomas (al alemán filial, y al español adoptivo, incorporó el inglés y el francés cuando estudió de niño con los jesuitas en el sur de Chile –finalmente incorporó el noruego por residencia-), le valieron la proeza de adaptarse a todos los públicos extranjeros con canciones famosas reprisadas con estribillos en cada uno de los idiomas escuchas.  Esta facilidad para el canto en varios idiomas, también le reportó flexibilidad musical para pasar tangos, shimmys, fox-trots, y canciones varias con total naturalidad. También para presentarse como actor, en diversos escenarios de distintos países.

La grandeza artistica de José Bohr, contribuyó a enaltecer la historia del tango porteño en los años veinte y treinta principalmente, y hoy, investigacióntango, le agradece enormemente su empeño y le brinda este merecido homenaje, que espero sirva para los estudiosos de nuestra música popular.  

2.    LA FAMILIA BÖHR Y LOS VIAJES POR EL MUNDO. PUNTA ARENAS (CHILE) 

Daniel Böhr, veterinario alemán, fue el padre de Yopes y de otros tres hijos: María, Juan y Lucía. En 1901, nació su segundo hijo varón, quien sería con los años, uno de los artistas sudamericanos más conocidos del siglo XX. Con sus tres chicos y su esposa, abandonaron Bonn para dirigirse a Turquía. En la ciudad de Constantinopla, el médico veterinario, atendería la caballeriza del Sultán de Turquía, Adbul Ahmid. 

Una bomba anarquista contra el sultán, hizo desterrar a todos los extranjeros de Constantinopla y de tal suerte, los Böhr, se fueron para Francia. Estuvieron breve tiempo en Marsella, hasta que Böhr consiguió embarcar a su familia para Buenos Aires. Radicados en la capital argentina, trabajó el veterinario no en su profesión, sino en una cerveceria alemana en boga. Estuvieron algunos meses en el Plata, pero un contrato para trabajar al cuidado de animales en Chile, hizo torcer el destino de la familia.  

Por medio del tren del oeste hacia Los Andes, los Böhr cruzaron a Chile por Mendoza. Tras un paso fugaz por Santiago de Chile, Daniel se instaló en Ancud, en la Isla de Chilo-é para trabajar como veterinario.  Pero finalmente, se radicaron en Punta Arenas, donde instalaron un hotel.  

La infancia de Böhr, transcurrió en el austral sur chileno, entre Punta Arenas y Porvenir, en la Isla Grande de Tierra del Fuego, del lado chileno. Estudió con los jesuitas instalados en Punta Arenas, donde aprendió las primeras nociones elementales de música. De niño, tocaba el requinto, en la orquesta de la escuela. En su temprana juventud, tomó clases de piano por tres meses con la profesora Bauer en Punta Arenas. Pero su gran oído musical y su base teórica aprendida en tiempo de los jesuitas, le sirvieron de mucho para dejar explotar su talento artístico, perfeccionado en el tiempo, con la misma experiencia de ejercer la profesión de pianista.  

Yopes, rebautizado como José, sentía atracción por la fotografía y amor por el biógrafo del pueblo, quien le despertó las ansias de filmar. Siendo jovencito, trabajó como proyectista y aprendió algunos rudimentos técnicos sobre cámaras, iluminación y proyecciones, que sumado a sus ambiciones de cineasta, le reportaron beneficios a la hora de emprender los primeros experimentos filmicos de Chile. (En muchas ocasiones con invenciones técnicas de su propia valía). 

3.    JOSE BÖHR Y EL INCIPIENTE CINE CHILENO 

Böhr y un amigo (Antonio Radonich), adquirieron una cámara “Pathé”, de la casa Max Glucksmann de Buenos Aires (en realidad, las importaba de Francia) y empezaron a experimentar con ella, tomando paisajes de Punta Arenas. Fundaron la empresa “BOHR AND RADONICH MAGALLANES FILM CO” y con un metraje de 280 metros (un rollo), filmaron paísajes magallánicos, siendo de esa manera, el propulsor del cine chileno. Con el título de “Actualidades magallánicas N° 1”, se exhibió en el cine Royal de Punta Arenas, el primer experimento fílmico del sur andino, en el año 1919. Al poco tiempo llegaría la N° 2.  

Pero antes de ello, filmó Bohr como actor, imitando a Chaplin un corto junto a una actriz ocasional, Irene Castle. La película se llamó “Las parafinas” o “Mi noche alegre”, que corrió con la buena crítica de la prensa local, que pronto recorrió todas las redacciones de los diarios chilenos. En esta oportunidad, fueron alquilados los estudios de foto del fotógrafo local, Genaro Veiga, quien locó sus decorados del estudio para ambientar la película muda.  También filmaron como “BOHR AND RADONICH MAGALLANES FILM CO”, un corto cómico  ("Como por un tubo") con un popular personaje de Punta Arenas, llamado Morvello que era el querido sastre de la ciudad. Para ello, le ofrecieron 600 pesos, toda una fortuna para la época. Pero las exhibiciones en el cine Royal, entre habitantes y marinos de paso, causaba sensación en la boleteria.  

En 1920, filmaron el segundo corto de “Actualidades magallánicas”, que llegó hasta Santiago de Chile con el nombre de “El desarrollo de un pueblo, Magallanes de ayer y hoy". Bohr, bajo producción de su amigo Esteban Ivovich, decidió filmar el cuarto centenario del cruce del Estrecho de Magallanes. En la fiesta, llegarian diplomáticos desde España, de la Argentina y de Chile. Los Menéndez Behety y los Braun, grandes estancieros patagónicos, financiaron la cinta, porque querían también exhibirse en ellas con todos los políticos invitados. En ese orden, compraron una máquina alemana de gran categoría, una “Eberhard Schneider”, remitida por la Casa Frey de Valparaíso. (La compra se habia hecho por telégrafo).  Se filmaron los canales fueguinos desde tomas en barco, como los palacios de los grandes adinerados y la llegada de los cuerpos diplomáticos como el caso del Prínicipe Fernando de Baviera y Borbón.

Simultáneamente, el millonario Braun encomendó a Bohr la organización de una banda musical para agasajar a los visitantes ilustres. Bohr armó una orquesta con músicos de frac, galera y bastón y le cobró la exhorbitante suma de $ 15.000 pesos al magnate, que éste pago sin queja alguna. Esta banda de ocasión, fue la primera experiencia de Bohr como director musical.  

Luego, Bohr contrató a Conchita Buxon, de la compañía teatral “Mendoza-Serrano”, -que había llegado a Punta Arenas-, para filmar la película “Esposas certificadas”. El diario “El mercurio”, comentaba los éxitos de Bohr como director y productor fílmico. “El desarrollo de un pueblo”, había llegado a Santiago de Chile. Entonces, entre el diario “El mercurio” y un pionero del cine chileno que filmaba en Santiago, llamado Giambastiani, alentaron el viaje de Bohr a la capital andina.

Tras su paso por Talcahuano y Valparaíso, Bohr llegó a Santiago para trabajar como camarógrafo y realizador de un documental encargado por Valle Vera, con fines de propaganda política. Una embajada chilena encabezada por el ministro Jorge Matte Gormaz, partía para una gira por Buenos Aires, Montevideo y el Brasil. Bohr fue contratado para filmar la gira y luego, exhibir las imágenes de la misma en los cines de Santiago de Chile.  

4.    BOHR COMO PIANISTA EN EL CINE ROYAL DE PUNTA ARENAS 

Antes de continuar con el relato de la gira diplomática que lo contó como camarógrafo, debe decirse que en los tiempos de las filmaciones en Punta Arenas, (1919-1920-1921), Bohr oficiaba a su vez de pianista del cine Royal, ejecutando la parte musical de las animaciones mudas. En otras ocasiones, ejecutaba o acompañaba desde el piano a otros artistas que visitaban la ciudad, en los intervalos fílmicos.

Alguna vez, pasó con una compañía el gran Eduardo Chon Pereyra y  Bohr quedó fascinado con el tango. A principios de la década del veinte, Bohr ya era un cineasta y también un pianista del género. Gustaba de la música porteña como del vals y de la jazz-band. 

 5.    BOHR Y UNA GIRA DIPLOMÁTICA COMO CAMARÓGRAFO. BUENOS AIRES, MONTEVIDEO Y EL BRASIL 

Era 1921. La delegación cruzó en tren a Mendoza y de allí a Buenos Aires. Bohr filmaba las secuencias de la partida y del arribo a las distintas ciudades, como cronista del diario “El mercurio”. Pero en Buenos Aires, tomó directo contacto con la noche porteña. Quedó deslumbrado con la calle Corrientes, sus orquestas típicas, sus cabaret y cafetines tangueros. Pronto volvería a ese ambiente.  

El segundo paso de la gira, fue en el Uruguay, donde Bohr filmó el encuentro de la delegación chilena con el presidente oriental, Baltazar Brum. Después partieron en barco hacia el Brasil, donde los esperaban en Río de Janeiro.  En esta ciudad, Bohr, filmó el desembarco del ministro chileno y la misión andina en el Palacio de Guanabara junto a los políticos brasileños. También filmó Rio de Janiero desde el aire, en una arriesgada toma de aviación.  

Bohr estaba contratado para filmar también el regreso de la gira, tomando escenas en San Pablo y en Santos. Pero llegado a Buenos Aires, decidió probar suerte como compositor de tangos y se quedó. Entregó los rollos de la filmación a la comitiva y alegando problemas familiares, abandonó la gira, que lo había contratado para filmar también el regreso a Santiago de Chile. Pero Bohr estaba decidido a tentar la fortuna como músico y como cineasta en la capital argentina.  

6.    BOHR EN BUENOS AIRES. FILMACIONES PARA LA FOX. VIAJE A 25 DE MAYO. FEDERICO VALLE. SUS PRIMEROS ÉXITOS COMO COMPOSITOR 

Bohr se instaló en Buenos Aires en 1921, abandonando la gira que lo había contratado como camarógrafo. Se presentó ante el empresario teatral y cinematográfico Humberto Cairo –quien había filmado un gran éxito de la época, como lo fue la película “Nobleza gaucha”-, ofreciéndose como camarógrafo, pero no tuvo eco su propuesta. Para procurarse de un ingreso, ingresó a trabajar como “Claqué” al Teatro Colón y tuvo la posibilidad de ver actuar a Tito Schipa, Laura Volpi, Claudia Muzio y otras grandes estrellas de la lírica.  

El primer corto que filmó Bohr en Buenos Aires, fue para una agencia norteamericana en 1922: la “Fox Film Corp”, quien requirió sus servicios para filmar el embarco de Luis Angel Firpo en el bote “Souther Cross”, en torno del primer viaje a Nueva York en su gira boxística por los Estados Unidos. Bohr en sus memorias, relataba que el viaje de Firpo obedecía a la pelea del siglo contra Jack Dempsey. Ese hecho fue en 1923. Por lo tanto, creo que  Bohr filmó a Firpo en Buenos Aires en dos ocasiones (1922 y 1923) y envió inmediatamente la cinta a Nueva York, quien logró exhibir la partida del “Toro Salvaje de las Pampas”, en el mismo momento de su llegada al país del norte. Toda una hazaña para la época. La Fox le pagaba un cheque por cada filmación. Hizo alguna que otra y finalmente, consiguió trabajo en una casa de música en la ciudad de 25 de mayo, en la Provincia de Buenos Aires.  

El Sr. Artigas, lo contrató para oficiar de pianista y vendedor musical de la casa. Como era costumbre en esos tiempos, cada tienda musical, tenía un pianista que hacía escuchar las canciones de moda a la clientela para estimular la venta de partituras y discos. El diario del pueblo, lo presentó como un excelente pianista y compositor. Hasta el momento, Bohr había compuesto un nocturno y un shimmy, “Kiss me now” (Bésame ahora).  

Por las mañanas, trabajaba en la tienda y  a partir de las tres y media de la tarde, Bohr comenzaba los mini-conciertos con el piano. Promotor por excelencia, sumó clases de baile de tangos y jazz para las damas de la sociedad, siendo un verdadero éxito su rol de profesor danzante.

Estando en 25 de Mayo, fue contratado por el Bar de Ravera, para formar una orquesta y amenizar las noches del local. Junto a un amigo de la zona, llamado Del Papa, organizó la jazz-band Bohr, que cosechó muchos aplausos en el distrito.  

Hacia 1922, regresó a Buenos Aires y fue contratado por Don Federico Valle, uno de los máximos pioneros del cine nacional, para filmar la llegada a Buenos Aires del presidente electo, Don Marcelo Torcuato de Alvear y su señora esposa Doña Regina Pacini.   

Posteriormente, se le ocurrió la idea de componer shimmys y fox-trots para promocionar películas y marcas famosas. Fue así como nació “Allá en el sur”, para dar publicidad a la película del mismo nombre que había producido Federico Valle. El tema, grabado por Roberto Firpo en la casa Glucksmann fue un gran éxito. La película tuvo su publicidad con el disco y el disco con la película.  Enseguida, en 1923, compuso el fox-trot “Patagonia”, para publicidad de la película homónima que produjo Valle y que protagonizó el actor Arauco Radal –muy conocido en la etapa muda del cine-. Bohr y Radal, se hicieron amigos y alquilaron unas habitaciones en una pensión de Reconquista y Tucumán.   

7.    JOSÉ BOHR EN LA CASA CASTIGLIONI. GRANDES ÉXITOS COMO COMPOSITOR. EL TANGO CASCABELITO. TUT-ANKH-AMÓN. FRANCISCO CANARO Y CARLOS GARDEL. PRIMERAS EMISIONES RADIALES 

Una de las firmas más importantes de la calle Florida, la casa musical Castiglioni, que contaba con Don Francisco Lomuto como director musical, precisaba un pianista para venta de pianos “Schumman de Fricke” –quién era a esa altura, padrino artistico de Bohr-, y también para promoción musical. Lomuto, se embarcaría para tocar con su orquesta en las giras marítimas del Cap Polonio y quería dejar un sustituto en la casa Castiglioni. Bohr (rebautizado en ese tiempo, sin diéresis), que ya conocía el oficio tras su experiencia en 25 de Mayo, volvería al ruedo pianístico en una de las tiendas más reconocidas y populares de la vieja calle Florida.  

Por otra parte, (cuento este detalle para que se vea claramente con cuanta facilidad se podía trabajar dignamente como músico en esos años), reemplazó durante algunos meses a Elio Rietti, (gran compositor y director de jazz que estaba terminando sus estudios de medicina), en la casa de remates de Guerrico y Williams. Allí Bohr, debía probar los pianos que iban a remate para conocimiento de los posibles oferentes.  

Volviendo a la casa Castiglioni, Bohr tocaba al piano los tangos de moda: “Buenos Aires” y “Loca” de Manuel Jovés, “Sufra” de Canaro, “Mi noche triste” de Castriota. Compuso hacia fines de 1923, su primer tango “Feria franca”, en honor al nombre del negocio de un acaudalado español de Punta Arenas. Pero pronto le cambiaría el nombre por “Cascabelito”. Un allegado a la casa Castiglioni, Juan Andrés Caruso, el gran sainetero y letrista, se ofreció a ponerle los versos: 

 “Entre la loca alegría,

Volvamos a darnos cita,

Misteriosa mascarita

De aquel loco carnaval

¿Dónde estás, Cascabelito,

Mascarita pizpireta

Tan bonita y tan coqueta

Con tu risa de cristal.

 Cascabel, Cascabelito

Rie rie y no llores

Que tu risa juvenil

Tenga el perfume

De tus amores

Cascabel, Cascabelito

Rie, no tengas cuidado,

Que aunque no estoy a tu lado,

Te llevo en mi corazón 

Mascarita misteriosa

Por tener mi alma suspensa

Me ofreciste en recompensa

Tu boca como un clavel

Y cuando nos despedimos

Llenos de dulce embeleso

El rudio de nuestro beso

Lo apagó tu cascabel”  

La primera edición de Alfredo Perroti, lo bautizó como “Feria franca”, pero al poco tiempo, con la letra de Caruso, el tango se intituló “Cascabelito” y era intención de los autores, darlo a conocer para el carnaval de 1924.  

Precisamente, llegado el carnaval ansiado, Bohr salió con un mateo y un armonio portátil de la casa Castiglioni, para imponer personalmente el tango, en plena Avenida de Mayo, ejecutando su melodía, palco tras palco. El éxito de “Cascabelito” fue impactante. Al otro día, la casa Castiglioni, empezó a vender ejemplares al por mayor.  Canaro lo llevó al disco de inmediato y Gardel enterado del suceso, lo llamó por teléfono a la casa Castiglioni para pedirle el tango. Bohr, dejó la casa de música y marchó a la casa de Gardel, donde éste estaba con sus guitarristas. Bohr le pasó el tango al piano y Ricardo  y Barbieri lo ensayaron. Al poco tiempo, el disco de Gardel hacía furor en la calle Florida.  

Poco antes del éxito de “Cascabelito”, hacia finales de 1923, Bohr dio a conocer el camel-trot, “Tut-Ankh-Amon”. Pero esta historia tiene algo muy especial. En un accidente de trabajo (estaba Bohr tratando de desmantelar una caja de madera para sacar instrumentos musicales), tomó un serrucho para cortar la caja y al quedarse trabado el serrucho trató de sacarlo y lo dobló. Sintió en ese instante, una hondulación musical extraña. Lo volvió a doblar y con un martillo lo golpeó otra vez. Entonces, comprobó con estusiasmo, que con el serrucho doblado y golpes de martillo (de piano), podían sacarse notas musicales del novedoso instrumento. Interesado en seguir estudiando el fenómeno, logró dominarlo al poco tiempo y ejecutó en la casa Castiglioni, el tango de Delfino “Milonguita”.  

El compositor de jazz y aristocrático caballero Emilio Iribarne (creador de “Nerón”), se interesó por el instrumento de Bohr y en sociedad con éste, se puso a fabricar “serruchos” con los martillos respectivos. La casa Castiglioni vendía el novedoso instrumento en la calle Florida y Bohr, daba lecciones de ejecución para que la gente, aprendiera a tocar el instrumento. Iribarne, vendía surruchos de a miles en el interior del país.  

Una tarde, tocando el serrucho para exhibición en la tienda de música, estrenó su “Tut Ankh Amón”. Antonio Tanturi, hermano de Ricardo, lo escuchó y lo convocó a Bohr para que éste, tocando el camel-trot,  lo secundara en dúo de piano y serrucho, por la onda de la incipiente radio “Sudamérica”. (Sudamericana). Al enterarse Canaro, se apersonó en la casa Castiglioni y le propuso a Bohr, grabar el camel, con la participación del serrucho como invitado de lujo en la orquesta de Pirincho[1]. La grabación de “Tut-Ankh-Amón” por Canaro con Bohr fue un éxito extraordinario. El disco se vendió de a miles. Luego, Calcio Millán, letrista consuetudinario de las obras del socio de Bohr, Emilio Iribarne, le puso letra. Fue así, como en el verano de 1924, Gardel y Canaro, grabaron el camel y el tango “Cascabelito”. El nombre de José Bohr, se imponía para siempre, en el repertorio popular.   

8.    JOSÉ BOHR EN LAS RADIOS. CON AZUCENA MAIZANI. GRABACIÓN DE DISCOS Y TEATROS. 

No cesaron los triunfos musicales de Bohr en la temporada de 1924. Tras los clamores que depararon “Cascabelito” y “Tut-Ankh-Amón”, en los discos de Gardel y Canaro, llegaron otros títulos inolvidables: “Camel”, otro tema jazzístico para promocionar los cigarrillos de esa marca; “Oh París”, fox-trot con letra de Juan Andrés Caruso que hiciera famoso nuevamente la dupla Gardel-Canaro. El tango (maravilloso) “Por el camino”, con letra del eminente dramaturgo José González Castillo, en cuya versión Gardel se lucía de manera espléndida (con los años lo regrabó Carlos Di Sarli con Alberto Podestá en los años cuarenta).  “Mía”, con letra de Caruso que también grabó Gardel.

Bohr seguía trabajando por las tardes, en la casa Castiglioni. Y por las noches, su serrucho, su piano o su voz, se escuchaba por los micrófonos de radio Sudamericana, Radio Brusa y Radio Cultura. Fue asi como Bohr, propagaba su fama por los transmisores a galena. La gente que escuchaba sus canciones por las emisoras primitivas, pedían discos del “muchacho de la galena”. Por eso, Mauricio Godard, lo contrató de inmediato para grabar en los discos Nacional Odeón, donde él mismo cantaba acompañado por Canaro: “Oh París” y todos sus éxitos. La Odeón lo presentaba como “el hombre que canta hablando y que habla cantando”, modalidad casi única en su género (tal vez Chevallier o Al Jolson, hicieron a veces algo parecido, pero no igual).

Además de los discos, Bohr fue convocado por Azucena Maizani, para que la acompañara con el serrucho en el tango “Cascabelito”, que la Ñata Gaucha cantaba como bis, luego de entonar “La cabeza del italiano”, en la obra “Cristóbal Colón en la Facultad de Medicina”, que exhibía la compañía de Florencio Parravicini en el escenario del Teatro Nacional de la calle Corrientes.

En una emisión central, Bohr cantó desde radio Cultura hasta la emisora de Punta Arenas, en Chile, en dedicatoria especial a su madre. Fue todo un acontecimiento radiotelefónico para los miles de aficionados al éter.

La temporada de 1924, terminó colocándo a Bohr como figura de la noche de Buenos Aires. Manuel Romero, Luis Bayón Herrera e Ivo Pelay, ponían en las tablas en el teatro “Porteño”, la revista de “Puente Alsina a Montmartre” y no dudaron en contratar a Bohr para un cuadro especial titulado: “Ahí va el célebre Bohr”. Esta pequeña escena marca la pauta de la enorme popularidad de la que gozaba el novel cineasta, devenido en gran compositor, actor, bailarin y cantante.


[1] En varios discos acústicos de Canaro aparece un serrucho. Bohr era designado en la etiqueta. En otras ocasiones, era el “serruchista”,  Rafael Canaro, quien tocaba el serrucho, ya que además de la guitarra y el contrabajo, se entusiasmó con el instrumento de Bohr, al que pronto aprendió a dominar.
Actualizado ( Domingo, 01 de Septiembre de 2013 00:35 )  

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