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IMPERIO ARGENTINA I

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IMPERIO ARGENTINA

HISTORIA DE UNA DIVA INTERNACIONAL

Primera Parte

Por Pablo Darío Taboada

 

IMPERIO ARGENTINA

(Magdalena Nile Del Rio- Buenos Aires-Argentina, 26 de diciembre de 1910- Málaga, España, 22 de agosto de 2003)

“La Petite Imperio” - “Malena”

Actriz, bailarina y cantante genial. Primera figura del canto español y cancionista de tangos.

 

1. INTRODUCCIÓN

Imperio Argentina es sinónimo de estrellato internacional. Figura cumbre del canto hispano femenino, fue la síntesis perfecta de la unción que deparaba la música criolla rioplatense fusionada con los cantos españoles. Indiscutible artista de su tiempo, Imperio supo con su indisimulable atractivo natural para el cine, el baile y el canto,  ganarse el rol de ser la artista de mayor representatividad en la cultura popular española del siglo XX. No es menos cierto el hecho de afirmar que a pesar de ser la cancionista, la más fiel representante del canto español de la centuria pasada, haya sido a la vez una exquisita y fiel intérprete del cancionero porteño. El tango y la Argentina, siempre la tuvieron muy cerca. Imperio Argentina ha sido una de las mejores cantantes del siglo en general, y la primera en repertorio español. Técnicamente, para la música popular hispano-parlante, también ha estado en una condición inmejorable. Sinceramente, su carrera ha sido la de una verdadera diva mundial del canto. No existe un exponente más claro que ella, para demostrar los lazos de afinidad, fervor y cariño, que unen en virtud del arte a España, con el Uruguay y la Argentina.

2. BUENOS AIRES

Magdalena Nile Del Río nació poco después de la fiesta de navidad, el 26 de diciembre de 1910 en la calle Chacabuco  entre Brasil y Juan De Garay, en el barrio de San Telmo, en la ciudad de Buenos Aires. Hija de un guitarrista del peñón de Gibraltar de origen inglés llamado Antonio Nile y de una madre andaluza, oriunda de Málaga (la señora Rosario Del Río), comenzó su carrera artística con apenas cuatro años de edad. Su padre, que tocaba la guitarra por las noches para ganarse unos pesos extras (además de trabajar en Buenos Aires para la empresa de automóviles de Mercedes) solía llevarla al viejo y desaparecido “Café La Armonía” de la Avenida de Mayo, donde hacía que su pequeña hija bailara y cantara al son de su guitarra. El padre de la niña, se había hecho conocido en el ambiente artístico porteño (posiblemente la atención que despertaba la precoz infanta lo ayudó bastante en su carrera de músico), llegando a tratar a numerosas figuras de los teatros de entonces, como el mismísimo dúo Gardel-Razzano. El señor Nile también era amigo del guitarrista José Ricardo.

En 1916, el padre y la hija, que no llegaba a los seis años todavía, fueron contratados para actuar en el teatro San Martín de Buenos Aires, en un festival a beneficio de las familias de los náufragos del barco “Príncipe de Asturias”. La niña Magdalena Nile figuraba como atracción de un programa que contaba con selectos elementos artísticos como lo prueban los casos de los más destacados actores del momento, como Florencio Parravicini y Roberto Casaux. Entre las cupletistas de nota, ofrecieron su concurso: La Goya, La Maravilla, Mercedes Alfonso, Teresita Zazá, La Malagueñita, La Iberia, La Santanela, La Shapo y La Criollita, todas de gran prestigio en Buenos Aires. (Pastora Imperio no pudo ser de la partida, aunque en principio iba también a cantar esa noche).

Magdalena fue rebautizada como “La Petit Imperio” y actuaba bailando y cantando canciones criollas y españolas, por los cines de los barrios de la capital. Imperio solía recordar que actuó en las salas del “Chacabuco” y el “Newbery”, entre otros lugares[1].

Viajó luego un tiempo a Málaga con su madre y al volver de España, retomó su tarea de artista juvenil siempre con el acompañamiento de guitarra de su padre Antonio Nile.

Entre 1917 y 1918, ella y su hermana Asunción –dos años menor que ella, que fuera también modelo y actriz de fotonovela en España y compañera de su hermana en todas las giras-, fueron anotadas por sus padres en los cursos de danzas clásicas que se daban en el Teatro Colón de Buenos Aires. La compañía que actuaba en ese momento e impartía las clases de baile, era la de la genial Anna Pavlova, que visitaba Buenos Aires por aquellos años. Uno de los bailarines de la compañía, daba clases para las principiantes hermanas. Estas enseñanzas fueron de importante utilidad para su futura carrera como bailarina profesional.

En los albores de 1920, “Petit Imperio”, seguía cantando por cafetines y biógrafos de barrio. También dio una prueba para filmar películas silentes, junto a la compañía de la gran actriz Camila Quiroga, pero aparentemente dijeron que todavía era muy chica como para adaptarse a la cámara y no quedó contratada.

3. GIRA POR LA ARGENTINA

El padre de Magdalena, alentado por el talento de su hija, no se desanimó ante la negativa de la prueba fílmica e incentivó a la niña de apenas diez años, a seguir cantando por teatros del interior del país. Fue así como la familia plena dejó Buenos Aires, para ir a trabajar a Rosario y luego a Córdoba, al Tucumán y de allí hasta Jujuy en el norte argentino. Toda la gira, fue un éxito, donde la “Petit Imperio” cosechaba triunfo tras triunfo. Luego, viajaron hacia la cordillera de Los Andes, y actuaron un tiempo en la ciudad de Mendoza, en la región cuyana. En esa ciudad, contaba Imperio con sus tías y su abuela materna.

4. CHILE, BOLIVIA Y PERÚ

En 1922, pasaron de Mendoza a Chile. “La Petit Imperio”, bailó y cantó para los públicos de Antofagasta, Iquique y Arica. Siguieron hasta Bolivia, donde actuaron en La Paz, Oruro y Cochabamba. Allí cobraron fortunas en oro. Posteriormente, continuaron en el Perú. En este país, actuaron en Lima como “fin de fiestas” de la compañía de Don Jacinto Benavente en el Teatro Colón. El gran autor y director teatral, la rebautizó como “Imperio Argentina” (Imperio por Pastora Imperio y Argentina, por Antonia Mercé Argentina, las grandes figuras que enamoraban artísticamente a Don Jacinto). En ese escenario, conoció la pequeñita a la gran soprano Gabriela Bezansoni.

Poco más tarde, por pedido de la familia presidencial, pasó a un festival en el Teatro Forero, a beneficio de una institución. Imperio, que era ya reconocida y saludada en las calles de Lima por el público transeúnte, fue cobijada por el presidente peruano Dr. Augusto Leguía.

Hacia 1923, la familia Nile dejaba Lima para trasladarse por barco hacia Cuba, cruzando el canal de Panamá y las Antillas. Las noticias de Imperio habían llegado desde el Perú hasta La Habana.

 

5. EN CUBA

Imperio Argentina, con apenas doce años, fue protegida del presidente peruano, aclamada en Lima y ahora contratada para cantar en Cuba. Además de canciones españolas y criollas, la jovenzuela cantaba los primeros tangos que había aprendido desde sus últimos tiempos de Buenos Aires. Imperio actuó un tiempo en La Habana y luego recorrió otras ciudades como Santiago de Cuba, Camangüey y Santa Clara, obteniendo siempre grandes éxitos con el público cubano. Retornó a La Habana y entonces, la familia Nile, decidió probar suerte en España. La larga gira por los países de América le habían otorgado beneficios económicos importantes y el guitarrista Nile, decidió poner una joyería en Madrid. Asimismo, pensaba dar rienda suelta a las dotes artísticas de su hija, para que ésta, actuara en España.

6. LLEGADA A ESPAÑA. EL TANGO DE MODA. ENCUENTRO CON CARLOS GARDEL

En agosto de 1923, llegó Imperio a España. Pasó primero por Santander, para seguir viaje rumbo a Madrid. Su padre, joyero ahora, no abandonaba el medio artístico. Se vinculó a Francisco Spaventa, que cantaba y dirigía una orquesta de tangos en la compañía de Catalina Bárcena y Martínez Sierra. En diciembre, fueron al Teatro “Apolo” de Madrid, para ver a la compañía Rivera-De Rosas y para escuchar al dúo Gardel-Razzano. El gran cantor, ídolo ya en España, recordaba al guitarrista Nile y a la Petit Imperio, ahora con trece años ya.

Imperio, que sentía pasión por los tangos y compraba los discos de Gardel que llegaban a España (antes los había escuchado en Perú y en Cuba), empezó a estudiar canto con Blanca Seone y luego con Doña Joaquina Ortiz, mujer mayor que había formado a varios cantantes conocidos. También practicaba vocalización con Carlota Dahmen y estudiaba danzas con la gran Julita Castelao, quien había sido profesora de Antonia Mercé y de Encarnación López. 

Luego de algunos meses de preparación llegó el debut de Imperio Argentina como bailarina y cantante de tangos en Madrid. Se presentó por vez primera en la capital española en la sala de la Asociación del Centro de Hijos, rebautizada luego como “Teatro Calderón”. En su repertorio estaban “Galleguita”, “Dorita”, “Mi caballo murió”, “La mascotita”, “Madrecita” y otros tangos que con los años iría grabando en discos.

La niña también fue presentada a la elite cultural del país (Ortega y Gasset, Unamuno, Valle Inclán, García Lorca, Antonio Machado y otros), quienes frecuentaban el café “Lion d’or”.

Entonces, un agente de espectáculos llamado Juanito Carcellé, quien siempre creyó en las posibilidades de la adolescente y fuera su representante artístico en España, la empezó a incluir en su lista de representadas y le consiguió un contrato para cantar dos días en el Teatro Liceo de Salamanca.

Cantando tangos en Salamanca, logró un éxito abrumador, debiendo quedarse contratada finalmente por nueve semanas. Enterado de la buena nueva, Cancellé la llamó a Madrid y se la presentó al empresario José Campúa (dueño del teatro Romea, quien solía contratar a Gardel), para que Imperio cante en lugar de La niña de los Peines, quien se había enfermado en la ocasión. Fue así como llegó su rotundo triunfo en Madrid.

Poco después, inició una gira por otras ciudades españolas, cantando preferentemente tangos y acompañada por la guitarra de su padre. Llegaron así a Extremadura, a Olivenza (donde cantó el tango “Loca” de Jovés y Romero, en una plaza de toros), Sevilla, Granada, Málaga y toda la Andalucía.

En 1925, volvió a Madrid para seguir cantando en el “Romea”. Su cadena de éxitos, recién se extendía por España.


[1] Las memorias de Imperio Argentina, contadas por el músico y escritor Carlos Manso, es un trabajo ejemplar para seguir la vida de nuestra gran cantante. MANSO, CARLOS: “IMPERIO ARGENTINA”, EL FRANCOTIRADOR EDICIONES, Bs.As., 1999.

Actualizado ( Jueves, 31 de Enero de 2013 20:00 )  

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