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JULIO DE CARO I

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JULIO DE CARO

RESEÑA ARTÍSTICA DEL GRAN VIOLÍN CORNETA

Parte I

Por Pablo Taboada

 

DE CARO, JULIO

Violinista, pianista, compositor, director de orquesta típica, dirigente gremial.  

(Buenos Aires, 11 de diciembre de 1899- Mar del Plata, 11 de marzo de 1980). 

1. PROEMIO

Julio De Caro ha sido uno de los mayores exponentes del tango en su historia. Sus condiciones de exquisito compositor y eximio director, demuestran a las claras su destinada y dedicada vida a la difusión de la música porteña. Dueño de una carrera musical brillante y definido por una estética especial en el modo de componer y ejecutar los tangos, ha sido De Caro, como sus hermanos todos –en especial Francisco-, portavoz indiscutible de una marca de época.

Luis Adolfo Sierra dio en llamar la etapa tanguera de los años veinte y treinta, como la época decareana. Quiero destacar que si bien es posible denominar a esos años como los de estirpe decareana en razón del simbolismo representativo de una atmosfera musical dada, no es menos cierto que en esos años, también hubo otras tendencias que bien podrian graficarse como época “canaristica” o más aún “gardeliana”. La denominación decareana no es mas que un convencionalismo que no desentona como parte de una tendencia, pero que no llega a expresarla del todo. ESTO NO LE QUITA NINGUN MERITO A DE CARO. Al contrario, lo resalta como el promotor de determinada cosmovisión musical, que si bien no ha sido la única en sus tiempos, ni tampoco ha sido la única emisaria de su directriz, puede decirse en cambio, que sí ha sido de una genialidad absoluta en todo el espectro de sus obras musicales, sea como director o compositor.

De Caro formó parte de una escuela estílistica que se remonta cuanto menos a Eduardo Arolas y que ha tenido entre sus pares a Enrique Delfino, Carlos Vicente Geroni Flores, Juan Carlos Cobián, su hermano Francisco De Caro, Agesilao Ferrazzano, José María Rizzutti, Pedro Maffia, Pedro Laurenz, Elvino Vardaro, y tantos más que lo han seguido de cerca como Osvaldo Pugliese, Manlio Francia, Orlando Goñi, Alfredo Gobbi y hasta Aníbal Troilo “Pichuco”, quien en los años treinta abrevó en las fuentes decareanas (de quien fuera músico al igual que de Cobián y Ciriaco Ortiz), para llegar al “sumum” de los años cuarenta.

Otra tendencia en el tango se remonta cuanto menos a Juan Maglio “Pacho” y tiene sus dos máximos estandartes en Francisco Canaro y Francisco Lomuto. Sendero que siguieron entre otros Minotto Di Cicco, Angel Ramos, Federico Scorticatti, Luis Riccardi, Cayetano Puglisi, Juan D’Arienzo, Rodolfo Biagi o Edgardo Donato, por citar solo alguno casos de visiones parecidas.

Intermedias entre ambas tendencias han sido Osvaldo Fresedo y Roberto Firpo y posiblemente pueda ubicarse como heredero de ese intermedio al maestro Carlos Di Sarli. Los aportes al tango de estos tres destacados directores ha sido imprescindible y están a la altura de sus colegas de otras tendencias.

Todas estas escuelas han sido magistrales e indudablemente De Caro ha contribuido a enaltecer una de ellas. La genialidad de De Caro no residió en sus dotes de docente (si bien era músico de formación culta, no fue el profesor de todos los otros músicos, como se dijo, ni fue el primero en saber teoría musical, cosa que es desacertada desde el punto de vista histórico, porque los músicos del tango eran en su mayoría estudiosos en distintas escalas y grados), sino que su genialidad, descansa en su propia obra: la de tangos majestuosos y discos que hasta el día de hoy, siguen emocionando.

Con De Caro suele pasar lo que sucede con Gardel: la construcción del “mito” (un enorme mal en el campo de los estudios históricos), empaña la gran figura de lo que han sido por mérito propio: la de artistas.  

2.    INFANCIA DE LOS DE CARO

Julio De Caro nos legó sus memorias, por lo que resulta bastante más fácil, reconstruir su historia artística. Al igual que Carlos Gardel, nació el 11 de diciembre, pero de 1899, en la calle Piedad al 1898 (hoy Bartolomé Mitre). Hijo de José De Caro De Sica y de Mariana Ricciardi Villari. (Su padre era primo hermano del padre del actor y director Vittorio De Sica, siendo Julio primo segundo del regista italiano).

El mayor de sus hermanos fue Francisco. Julio fue el segundo de los nacidos, a los que siguieron Gilda, Emilio (músico), Ermelinda, Rosa, Carlos, Alberto (músico), Margarita y Genoveva (mellizas fallecidas), Alfredo (fallecido), José (músico) y Elida. José De Caro De Sica había llegado a dirigir el Conservatorio del  Teatro Scala de Milán, y como músico de alto vuelo, instaló un casa de música comercial con colegio para músicos, en la calle Defensa 1020, en San Telmo, Buenos Aires.

Julio asisitió al Colegio San José y luego al Nacional Mariano Moreno. Comenzó a estudiar piano con su padre, mientras su hermano Francisco estudiaba violín, instrumentos que con los años intercambiaron por mutuo acuerdo. A los doce años, Julio trabajaba con su padre en el conservatorio dando clases de solfeo e instrumentación, obteniendo cinco pesos semanales.

A los trece años, su padre lo envió a dar exámenes ante el propio Alberto Williams, quien lo perfeccionó en su conservatorio y lo adoptó como discípulo. En el conservatorio de De Caro se daban cita Demaría, Fracassi, D’Andrea, Fontova, Próspero Cimaglia (hizo y grabó tangos), y el padre de René Cóspito. Todos colegas de excepción. Mientras que Julio y sus hermanos se lucían ejecutando música culta en el Príncipe George’s Hall.

Sin embargo, los tangos en boga se filtraban en el alma de los De Caro. En una ocasión, Vicente Greco visitó la casa de música de su padre y tocó con el bandoneón “La infanta”, en homenaje a Isabel De Borbón, muy querida en la Buenos aires de entonces. El jóven Julio, en homenaje al ilustre visitante ejecutó en el violín dos tangos de Greco: “El morochito” y “El pibe” (originalmente “El pive”).  Pero el padre de los De Caro, no quería que su hijo siguiera el camino del dos por cuatro y fue severamente reprimido.

3.PRIMEROS PASOS EN EL TANGO. EDUARDO AROLAS. OSVALDO FRESEDO. BRIGNOLO. DELFINO Y MINOTTO. SUS VIAJES AL URUGUAY

Francisco y Julio, salían a escuchar tangos a escondidas de su padre. En una oportunidad, en el año 1917, Julio se presentó para dar una prueba en el Palais de Glace, para tocar en la orquesta del maestro Roberto Firpo. En aquella jornada, Eduardo Arolas estaba presente y le agradó de tal manera la ejecución del violín de Julio, que le propuso sumarse a la nueva orquesta que estaba formando.

Al otro día, el propio Arolas se apersonó en el conservatorio de la calle Defensa para hablar con el padre de Julio, pero el gran profesor no permitió que su hijo se inflitrara en el ambiente del tango. No obstante la negativa del padre, Julio se presentó ante Arolas, quien le pagaba 20 pesos por noche para tocar el violín en el palco del Café “Botafógo” de Suipacha y Lavalle. Por desgracia, el padre de Julio enterado del suceso, expulsó a Julio del hogar, y nunca más se vieron. (El resto de los hermanos recibieron castigo primero pero perdón después, con la excepción de Julio).

Era 1917 y el cuarteto de Arolas (bandoneón) era completado por Rafael Tuegols y Julio De Caro en violines y Pascual Cardarópolis en piano. Más tarde se incorporaría Manuel Pizarro como segundo bandoneón de Arolas.

En ese tiempo, De Caro, metido en el ambiente, se apersonó con un amigo personal al Teatro Esmeralda, para que su director, Humberto Cairo, le presentara a Carlos Gardel, artista admirado por el jóven violinista. Cuando Gardel lo recibió en el camerino, ya sabía que el muchacho era el novel músico de Arolas y le tendió una fotografía autografiada, naciendo desde entonces, una grata amistad entre ambos.  

En 1918, sumó actuaciones con Arolas en dos cabaretes de importancia como el “Tabarín” de Suipacha 580 y el “Royal Pigall” de Corrientes y Esmeralda. A la orquesta se habían sumado Genaro Espósito y José Quevedo en bandoneones, Alberto Paredes en violoncello (novedad para la época, en clara innovación de Arolas) y Julio González como tercer violín, detrás de Tuegols y Julio. Rizzutti reemplazó en el piano a Cardarópolis.

Esta agrupación viajó al Uruguay para trabajar en Montevideo, en los bailes de carnaval del Teatro Solís. Luego Arolas, disolvió el conjunto por temas personales, y De Caro conformó un cuarteto junto a Enrique Pollet en bandoneones, Rizzutti en piano y otro amigo, para tocar en “El parque”.

De regreso en Buenos Aires, De Caro y Rizzutti fueron convocados por Fresedo para sumarse a un quinteto que dirigía el Pibe de la Paternal desde el bandoneón. De Caro trabajó un tiempo con Fresedo, pero hacia fines de 1919, éste se marchó junto a Tito Rocatagliatta y Delfino hacia los Estados Unidos, quedando el conjunto a cargo del bandoneonista Pedro Polito. Al regreso de Fresedo hacia fines de 1920, hubo algunos problemas de cartel con Polito y la orquesta se disolvió.

Pasó entonces De Caro a revestir las filas de Ricardo Luis Brignolo, trabajando con el creador de “Chiqué”, en el café “TVO” de Avenida Montes de Oca. Más tarde, fue Delfino quien lo convocó para sumarse al "Cuarteto de Maestros" que dirigía Delfy desde el piano y contaba con el fueye de Roque Biafore, y los violines de Julio y Manlio Francia.

Contrajo enlace en 1921 y marchó al Uruguay a trabajar un tiempo al lado de su hermano Francisco, quien lo convocó para actuar en Montevideo, ya que estaba tocando con éxito en la capital oriental. En Uruguay, nació su primera hija, Beatriz.

En 1922 regresó unos meses a Buenos Aires, después de estar radicado un año en Montevideo. Completó sus estudios de contrapunto, fuga, contrafuga y armonía con el propio Alberto Williams.  Pero su hermano Francisco, lo llamó una vez más para viajar al Uruguay. Pasaba que la orquesta de Minotto precisaba un pianista (Fioravantti Di Cicco se había alejado del conjunto) y un violinista. Por lo dicho, los hermanos ocuparon las plazas vacantes y trabajaron en cines, teatros de variedades y en la confitería “Welcome” de la 18 de Julio montevideana.

3. CON JUAN CARLOS COBIÁN. ALBORES DE SU PRIMERA ORQUESTA

En la temporada de 1923, Julio volvió a Buenos Aires para sumarse al conjunto del pianista Juan Carlos Cobián. Agesilao Ferrazzano como primer violín, Julio como segundo, Pedro Maffia y Luis Petrucelli en bandoneones y Leopoldo Thompson en contrabajo, actuaron en el cabaret “Abdullah Club” de la calle Florida y grabaron varias placas para la casa Victor, donde la orquesta incorporó algunos tangos de Julio como “Astor”, “Carita de ángel”, etc.

Esta agrupación, como ya la Select de Delfino, Fresedo y Rocatagliatta desde los discos norteamericanos, como Carlos Vicente Geroni Flores y Fresedo con Cobián primero y Rizzutti después, dieron al tango y sobre todo a los discos Victor, un especial estilo de ejecución que difería del sentido interpretativo de las orquestas de la Odeón (Canaro, Pacho, Firpo, luego Lomuto). Los cimientos de De Caro y su sexteto, estaban ya presupuestos en esta época y en este clima general que nutría el espíritu de todos los músicos de la casa Victor que habían intercambiado impresiones con los músicos que viajaron o viajarían a los Estados Unidos.

En esa linea, Cobián fue tentado para trabajar en el país del norte y por tal motivo, marchó hacia Nueva York y Nueva Jersey, quedando el conjunto afiatado para seguir trabajando. En esta circunstancia, Julio se haría cargo de la orquesta, ingresando Francisco De Caro al piano en lugar de Cobián.  En la próxima entrada, se verá como despega el sexteto de los hermanos De Caro.    

Actualizado ( Lunes, 26 de Noviembre de 2012 16:45 )  

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