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GUILLERMO D. BARBIERI

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GUILLERMO DESIDERIO BARBIERI

 “Estudio sobre su obra” 

Por Pablo y Carlos Taboada

 

GUILLERMO DESIDERIO BARBIERI

Guitarrista, compositor, autor, cantor.  

Buenos. Aires, 1894- Medellín, Colombia, 1935.  

 

1. INTRODUCCIÓN 

A Guillermo Barbieri se lo identifica casi inexorablemente con la figura de Carlos Gardel. Su participación junto al ídolo máximo del tango como uno de sus guitarristas más destacados (virtud que de hecho ejercía con maestría, ya que era un notable ejecutante a pesar de las habladurías de los “críticos” de siempre),  opacó su incuestionable capacidad de creación musical. Barbieri fue un compositor extraordinario, de profundo sentido estético. Su línea melódica sublime, se acoplaba fácilmente a  los versos y a la voz de quién los interpretaría.

En ese sentido, puede afirmarse que los tangos de Barbieri, eran obras pensadas para ser cantadas.  Escribió piezas memorables que trascendieron el tiempo y que abarcaron los más variados géneros de la música tradicional argentina: estilos, zambas, chacareras, rancheras, valses y de sobremanera, tangos. 

Investigadores y coleccionistas de antaño como los célebres Rubén Pesce y Raúl Lafuente, (grandes conocedores de toda la cultura popular), indagaron a fondo acerca de la vida musical de los guitarristas de Gardel y a ellos dedicamos este trabajo.  

2. LA FAMILIA BARBIERI Y PARQUE PATRICIOS 

Guillermo Desiderio Barbieri, nació en el barrio porteño de San Cristóbal, en la calle Garay (según comentara su hijo Alfredo), el día 25 de septiembre de 1894,  siendo su padre  Tristán Barbieri y su madre, la señora  Rosario Hernández. Siendo jovencito su familia se mudó al barrio de Banfield, en el sur del gran Buenos Aires, pero Guillermo no fue con ellos. A los diecisiete años decidió casarse con Rosario Acosta y desde entonces se trasladó al barrio de Parque de los Patricios, viviendo primeramente en la calle Rioja al 1700, para luego mudarse por la misma calle pero cerca de la intersección con Pedro Echague, y posteriormente a la calle Rioja 2080. De su matrimonio nacieron cinco hijos: María Esther, Carmen Luz, Adela, Guillermo Oscar y Alfredo, ahijado de Gardel y quien sería con los años un ejemplar actor de la comedia nacional.  

Como Don Tristán era aficionado a la guitarra, Guillermo recibió las primeras nociones musicales de parte su padre y de esa forma fue aprendiendo los tonos en el diapasón, siendo este instrumento, el que forjaría durante toda su vida. Al margen de incorporar algunos conocimientos teóricos mínimos, Barbieri fue un genial intuitivo de la guitarra. Cerca del centenario,  integró como artista aficionado el trío "Gloria, Patria y Tradición" junto a sus amigos Félix Rodríguez en bandoneón y Pedro Vallarino en violín. También llegó a colaborar con Pacho, lo mismo que el Negro Ricardo. Buen cantor, pasó por cafetines, centros tradicionalistas, ruedas de canto y compañías filodramáticas de su barriada y otras localidades, hasta escalar posiciones y llegar a profesionalizarse.  

3. EL DÚO CARDELLI-BARBIERI. BREVE COLABORACIÓN CON CORSINI. SU INCORPORACIÓN AL DUETO GARDEL-RAZZANO    

Fue entonces que llamó la atención de uno de los principales cantores criollos de los años diez. Hacemos referencia a Luciano Cardelli (y no Gardelli como sostienen otros investigadores, inclusive algunos buenos), con quien formó dueto desde 1916. Aclaramos que en el dúo, Barbieri no se limitaba a secundar al gran cantante de época, sino que también cantaba,  obteniendo ambos un aceptable éxito.  

En ascenso con Cardelli, después de actuar en varias salas capitalinas, bonaerenses y del interior del país, el dúo fue contratado (alrededor de 1920), para cantar en el teatro "Esmeralda" de Buenos Aires (actualmente "Teatro Maipo), con el objetivo de los empresarios, de hacerlos competir directamente con los otros dúos criollos en boga e instalar de ese modo, un número de valía  frente al otro gran dúo de la época, aquel insigne que constituían Carlos Gardel y José Razzano y en cierta medida Francisco Bianco (Pancho Cuevas) e Ignacio Riverol.  En esa sala, y debido a la repercusión de sus actuaciones, fue que José Razzano se concentró a escucharlos.  

El dúo Gardel-Razzano, actuaba en ese momento con notable suceso en el teatro "Empire", a pocos metros del "Esmeralda" (éste estaba en la calle homónima y aquel a su vuelta por Corrientes). Se comentaba que Razzano le dijo a José Ricardo, guitarrista del dúo, que le ofreciera a Barbieri un puesto para sumarse como segundo guitarrista al conjunto, con el afán de cortar de cuajo la fama de los competidores. Insistimos en que Cardelli era muy famoso en la época y con la llegada de Barbieri se potenció aún más. (Existen discos de Cardelli, hoy inhallables). Barbieri que era un gran admirador de Gardel como solista, se sintió profundamente halagado por el ofrecimiento y aceptó de inmediato la proposición conferida.  

Otra versión del mismo asunto (no incompatible con las intenciones de Razzano), fue la contada por Barbieri a la prensa en 1933 (según datos aportados originalmente por Horacio Loriente en los matutinos dominicales de Montevideo, sobre la base de un reportaje al guitarrista por la revista “Cancionera”), en la que aducía que se había conocido con Gardel y Razzano en el establo de Bastarrica en el Bajo Belgrano y que luego de escucharlo, lo citaron para una prueba. Según Barbieri, luego de la reunión hípica, Razzano se apersonó en el “Esmeralda”.  

Barbieri también afirmaba que empezó a trabajar con los cantores el 18 de febrero de 1919. Como siempre los artistas solían perder de vista los años de su trayectoria (remarquemos que ellos no eran biógrafos de su propia vida), es posible que operaran en sus dichos yerros y márgenes de error de algunos años, como parece ser el caso. Lo que parece sugestivo es la fecha del día (cosa que posiblemente, sea más difícil de confundir si se lo toma como fecha aniversario en el sentido expresado por el guitarrista y máxime, si se trata de una data saliente). (Por ejemplo, la familia Riverol conservó siempre el almanaque de 1929, en donde constaba la fecha del debut de Ángel Domingo con Gardel, sucedida en el mes de septiembre. Las grabaciones de discos por temas contractuales, vinieron luego, en 1930). 

En enero de 1921, Barbieri todavía trabajaba con Cardelli, según avales documentales existentes. El gran investigador Gaspar Astarita, según informaba Loriente, poseía un programa teatral de Chivilcoy sobre la presencia del dúo de los nombrados en esa temprana jornada estival. Pero nada sabemos de Cardelli-Barbieri a partir de febrero y en ese sentido, la recordación del protagonista cobra coloratura. 

No es seguro el debut de Barbieri en junio de 1921 en la localidad de Junín. Si la presentación originaria se gestó como bien puede ser cierto, el 18 de febrero de 1921, el dogma que se repite diariamente, pierde sentido. El craso error es inferir el debut de Barbieri exclusivamente con la crónica recopilada por Morena. Si se presta la debida atención, las actuaciones de Gardel en el inicio de ese año datan del mes de enero en el Uruguay. Luego, la historia oficial lo reubica en Junín con Barbieri, pero en el mes de junio. Posiblemente, la idea del debut en ésta ciudad, la hayan tomado de las líneas generales trazadas por Razzano y García Jiménez, que bien o pudieron equivocarse o bien hicieron referencia a una presentación en Junín anterior a la del mes de junio. Si la fecha aportada por el propio Barbieri es fidedigna, no puede ser correcto lo que se afirma como si nada. Si Barbieri estaba equivocado (no lo creemos), entonces la apreciación del debut en Junín podría ser valedera. Pero como existe un gran hueco en las actuaciones del dúo de casi todo un semestre, no sabemos donde está efectivamente el error.  Mucho más grave aún sería inferir que el dúo no cantó en ese primer semestre, porque no está escrito en el libro de Morena. Valga este ejemplo para demostrar como suele repetirse por repetirse frases dadas, sin analizar con detenimiento cuestiones que pueden colegirse lógicamente.    

Lo cierto es que antes de trabajar con Gardel-Razzano, Barbieri acompañó circunstancialmente a Ignacio Corsini, quedando de aquella unión una obra conjunta. Nos referimos a la canción criolla “Santos Vega”, que Corsini llevó al disco en sus primeros tiempos.  Barbieri había musicalizado los versos camperos escritos por Corsini, ya que bien es sabido, el gusto que el cantor siciliano tenía para con los versos de tierra adentro. Muy posiblemnte, haya sido esta su primera composición o por lo menos, como decía Orlando Del Greco, su primera pieza conocida.  

4. SUS PRIMEROS PASOS CON GARDEL  

Según los datos conocidos hasta la fecha, el 18 de febrero de 1921 debutó Barbieri como segunda guitarra del dúo haciendo pareja con José Ricardo. En los últimos meses del año, volvió al escenario del “Esmeralda” pero ya sin Cardelli. También actuaron en el escenario del “Empire”.   

Desde entonces y hasta el accidente de Medellín, estaría trabajando constantemente con Gardel, salvo dos viajes que el cantor realizó a Europa sin su concurso (1925/26 y 1931/1932) y la primera temporada que el divo realizara en los Estados Unidos (1934).   

En el mes de mayo de 1922, salió a la venta el primer tema de Barbieri grabado en discos por Gardel: la canción criolla "Mi ranchito" (erróneamente adjudicada en reediciones de LP al guitarrista Riverol).  Luego el astro llevaría al disco, su zamba en música y letra "Mi manta Pampa" (en dos magníficas tomas, quedando una sin publicarse en el país) y el dúo grabaría  a su vera, el vals "Tu vieja ventana", éste con versos del payador Ambrosio Río. 

En 1922, recorrió junto a los cantores y al Negro Ricardo, buena parte de las provincias argentinas y también secundó a los artistas en las salas porteñas. Para 1923, se mostró  junto al dúo como mínimo en Mendoza y el Cuyo, La Pampa y varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires. Acompañó al dúo en su viaje al Uruguay como también a la gira por España, previo paso por Santos (Brasil) y Lisboa (Portugal). En Vigo, realizaron la primera presentación en suelo español, pero en privado. De allí y junto a la compañía Rivera-De Rosas, pasaron al Teatro Apolo de Madrid, donde actuaron con gran suceso desde diciembre de 1923. A principios de 1924, Gardel y Razzano pasaron a Francia y los guitarristas regresaron al país.   

Nuevamente en Buenos Aires, Gardel le grabó el vals "Rosas de otoño" que lleva letra de José Rial. En 1925 el tema de este vals, sería adaptado a  ritmo de tango  para la creación de "Tus violetas". También en 1924, Gardel llevó al surco los dos primeros tangos de Barbieri (recordemos que las obras anteriores no eran tangos). Allí surgieron "Pobre amigo"  con versos otra vez de José Rial y  "Por un tango", con letra y música del propio Barbieri.   

5. BARBIERI Y EL REPERTORIO GARDELIANO 

En 1925, Gardel grabóle el estilo “Salve patria”, con versos del poeta Eugenio Cárdenas, otro de los autores predilectos de Barbieri; y los tangos “Quejas del alma” e “Idilio campero” con letra propia. Al igual que “Rosas de otoño” y “Tus violetas”, el tango “Idilio campero”, es una adaptación típica de la canción “Mi ranchito”.  Con letra de Cárdenas, musicalizó el tango “Guaminí”.  

Hacia fines de 1925, Gardel partió rumbo a Europa nuevamente, pero en este viaje, Barbieri no fue de la partida, ignorando las causas concretas de su permanencia en el país. Posiblemente alguna cuestión de costos, problemas con el pasaporte, temas de salud o familiares o indicación expresa de Razzano, quien se encontraba en esos días en convalecencia de su operación de cuerdas vocales, imposibilitaron se segundo viaje a Europa. Cuando Gardel retornó a los pocos meses, volvió a sumarse al acompañamiento junto a Ricardo.  

En 1926, Gardel llevó al disco el shimmy “Que lindo es el shimmy”, donde el guitarrsita desplegó la lucidez de su inspiración para la música de jazz. Esta obra cuenta con letra de Cárdenas. También Gardel grabó por ese tiempo el tango “Dicha pasada” (con versos propios), que siguiera siendo éxito de varios intérpretes en los años cuarenta.  

En 1927, su producción como melodista fue genial: Gardel le grabó “Ansias de amor” (Canaro le hizo una excelente versión instrumental) tango con versos exquisitos del poeta Barbieri:  

“Deja que me figure que un día no lejano

El roce de tu mano mi faz ha de sentir

Y que tus dulces labios se posen en mi frente

Para ser más ardiente mi fe de porvenir”  

Pero también compuso “Viejo curda”, tango maravilloso que lleva letra de José De Grandis y que grabara instrumentalmente Osvaldo Fresedo, lo mismo que “Tierra hermana” tango con Cárdenas; y “Besos que matan”, melodía suprema para ser cantada, con notables versos de Eugenio Cárdenas. Todas las nombradas han sido grandes creaciones de Gardel en discos.

Hacia fines de 1927, Barbieri y su colega Ricardo se embarcaron otra vez hacia Europa, para secundar a Carlos Gardel en su gira por España. Actuaron en Barcelona para la radio y para los Discos Odeón. En 1928, pasaron a recorrer la Cantabria y los Países Vascos, como otras ciudades españolas. De esa época, data su tango “Mar bravio”, que se popularizó en España, con el título de “Lobo de mar”. Más tarde, Gardel partió sólo hacia Paris y Barbieri regresó con Ricardo a Buenos Aires. En esos días, el artista grabó en condición de solista, el vals “Tu vieja ventana”.   

Cuando Gardel volvió al Plata, ya tenía asumidos varios compromisos para debutar oficialmente en París (las dos primeras visitas cantó solamente en privado),  y afianzó su conjunto de guitarras sumando al uruguayo José María Aguilar, ex acompañante del dúo Magaldi-Noda, Feria-Italo e Ignacio Corsini, entre otros artistas. De tal manera, el trío de guitarras de Gardel empezó a ganar fama y de esa forma comenzaron a grabar discos, primero en Buenos Aires y luego en París.

Hasta la fecha conocemos las siguientes versiones de 1928: “Tierra hermana”  de Barbieri; “Quejas del alma” también de Barbieri, “La cumparsita”, “Re fa si” de Delfino, “9 de Julio” de Padula, “Manos brujas” (el fox de Aguilar), la zamba “Las madreselvas” (también de Aguilar),  y “Resignáte hermano” tango en colaboración con Ricardo y letra de Rial que también grabaron Gardel y Osvaldo Fresedo. Como mínimo existen otras dos versiones inéditas en discos de prueba: “Trenzas negras” de Aguilar y “A orillas del Sena”. Presumiblemente, exista alguna otra pieza escondida que desconocemos.  

En París, trabajaron en el “Florida” desde el mes de octubre y hasta fin de año.  Los guitarristas hacían sus números en trío antes de que Gardel cantara o en los intervalos, siempre vestidos de gaucho. En enero de 1929, Gardel partió rumbo a Italia por temas contractuales ligados a su profesión y Barbieri permaneció en París. En ese interín, compuso el tango “Cruz de palo”, sobre letra de Cadícamo quien se encontraba en París, también por temas autorales y contratos con empresas fonográficas y editoriales.

Cuando Gardel regresó de Italia, actuaron en el Teatro de la Ópera de París y luego viajaron a Cannes en la costa azul mediterránea. Volvió con Gardel a París y se presentaron en el teatro “Empire”, con un rotundo éxito. Grabaron otra tanda importante de discos franceses.  Antes de volver a Buenos Aires, pasaron por España, actuando en Barcelona y en Madrid nuevamente. 

Estando en Francia, Gardel le estrenó “Se llama mujer” (con letra de José Rial) y “Cruz de palo”, temas que grabó inmediatamente en París. Con los meses, también  regrabó en Buenos Aires el tango de Cadícamo. Ya en esta ciudad, Gardel le grabó una de sus melodías mejor logradas, la del vals “Alicia”. De este precioso tema, existe una versión instrumental inmejorable de la orquesta del maestro Francisco Canaro. La letra del vals (Gardel grabó tres tomas, todas excelentes), correspondió a Eugenio Cárdenas. Con este colaborador también dio a conocer el recordado tango “Barrio viejo” que el magno cantor registró en Europa y la Argentina. También en esa temporada, Gardel le llevó al disco un tango compuesto en París con letra de Luis Pierotti, el representante europeo del cantor, que firmaba con el seudónimo de Luis Garros Pe (tal vez “Traicionera” sea su mejor letra). Nos referimos a “Cariñito”, que el zorzal estrenara en París. Otro éxito del año 1929 fue para Barbieri el tango “Recordándote”, cuya letra correspondió a José De Grandis y que el cantor llevara rápidamente al disco. Este tango, fue luego grabado por Julio Sosa.   

En 1930, Barbieri trabajó intensamente junto a Gardel en la Argentina y el Uruguay, recorriendo varias ciudades del interior. Presenció la final de fútbol del primer campeonato del mundo en Montevideo y visitó el vestuario argentino. Barbieri como Riverol, eran fanáticos hinchas y socios del Club Huracán. Gardel cantó para las dos escuadras. En esos meses, dio a conocer el tango “Incurable” con letra del cronista uruguayo Roberto Aubriot Barboza y uno de sus mejores y más queridos tangos: “Viejo smocking” con letra nada menos que de Celedonio Esteban Flores. Este tango fue filmado en cortometraje y en la presentación de la película se adjudica erróneamente la música al guitarrista José María Aguilar. La obra es indiscutiblemente de Barbieri (disco y partitura acreditan su registración). El propio Barbieri secundó junto a Aguilar y Riverol las canciones de Gardel en los cortos, vestidos de smocking y sonrientes ante las cámaras. También en esas películas incluyeron su famoso vals “Rosas de otoño” (que la prensa llamaba “La cumparsita de los valses”), aunque como en el disco de ese año, la secuencia musical está acompañada por la orquesta de Pirincho Canaro. 

Hacia fines de 1930, volvieron a embarcarse con vistas a Europa en compañía de Gardel, Riverol y Aguilar. En diciembre, debutaron una vez más en el “Empire” de París. Allí pasó las fiestas y en los primeros días de enero de 1931, acompañó al ídolo a su gira por Niza. Regresaron a la “Ciudad Luz” para trabajar en el “Empire” y el “Palace”. Gardel siguió siendo cada vez más popular en Francia y en tal sentido, fue llamado a filmar la película “Luces de Buenos Aires”. En la cinta, Barbieri y Riverol trabajaron como músicos y como actores en pequeños papeles de reparto. Aparecieron primeramente en la escena inicial secundando con sus guitarras a Sofía Bozán, en el tango “Mi provinciana”. También tocaron la ranchera “La serrana” de Matos. Luego, secundaron magistralmente a Gardel en “El rosal”. Aparecieron otra vez, en la escena de despedida del tren, como en las escenas del cuadro teatral. Pero la parte más destacada de su intervención se produjo en la escena de la pulpería, en donde intercambiaba (con bigotes postizos), algunas palabras con Gardel y se lucía cantando a dúo con Riverol, la chacarera “La sufrida” de Julio De Caro.    

En los estudios de grabación de París, secundaron a Gardel en una tanda de discos. Y en otra, lo hacieron además con el refuerzo de un guitarrista francés. En esos días, Gardel estrenó  “Anclao en París”. Cadícamo, contó dos versiones muy diferentes acerca de cómo nació ese tango por lo que optamos por pasar de alto el tema en estas líneas. La bella melodía de Barbieri fue grabada instrumentalmente por Francisco Canaro. El magno cantor, la regrabó también en Buenos Aires, ya que la toma primitiva solamente circuló en Europa.  

Es muy posible que Gardel haya cruzado en junio hacia Londres, en una gira de algunos días. No debe confundirse este supuesto viaje con los realizados posteriormente (aconsejamos a los lectores ver la reseña artística gardeliana, donde en su parte III, se comentan los viajes a Londres, de los cuales seguimos sumando noticias). En caso de que la presunción sea correcta, desconocemos si Barbieri y Riverol viajaron también con Gardel o se quedaron en París, aunque no debería descartarse su posible viaje a Inglaterra. En julio de 1931, los músicos y el cantor pasaron sus últimos días en Francia y en agosto volvieron al país. Este fue el último viaje de Barbieri a Europa.  

En 1931, Gardel le grabó el tango “Trovas”, que en realidad es música del guitarrista Ángel Domingo Riverol, con letra de Barbieri. Existe una toma inédita en disco de prueba, donde Barbieri canta en dúo con Gardel. También en algunos tangos como "La violeta", su voz y la de Riverol hicieron las veces del coro al cantor. 

También en dicho año, Gardel le llevó al disco “Quien tuviera dieciocho años”, música de Barbieri con letra adjudicada tanto al cantor  Juan Giliberti como a Garros Pé, aunque al margen de algunas ediciones europeas, lo más factible es que la letra sea de cuño propio. Otro tema para seguir investigando.   

6. BARBIERI SIN GARDEL. ADHELMA FALCÓN 

En 1932, Barbieri no trabajó con Gardel. (En realidad no lo hacía desde fines de 1931, cuando Gardel volvió casi inmediatamente a Europa sin sus guitarristas, para cantar en las radios de Gran Bretaña y de Francia, además de filmar). En ese tiempo, Razzano ubicó su repertorio en la casa Víctor. Charlo (representado de Razzano), le grabó el tango “Olvidao” con letra de Cadícamo y el fox-trot “Divina mujer” con letra de Cárdenas. Este fox, de notable juego melódico, demostró una vez más la capacidad creativa de Barbieri para las piezas jazzísticas. La Orquesta Víctor Popular, lo grabó de manera instrumental, y en esa placa podemos apreciar las dotes de Barbieri como compositor al margen del tango.  En esos días, junto a Riverol y Vivas, secundaron a otra representada de Razzano, la cancionista Adhelma Falcón, hermana de la gloriosa Ada. Además de trabajar en la radio con la cantante y realizar alguna pequeña gira, grabaron para la casa Brunswick, el vals “Cortando camino” de Fausto Frontera y Cadícamo.  

La revista “Atlántida” de esos días, anunció un segundo disco de Falcón con los guitarristas de Gardel que hasta la fecha no ha aparecido. No sabemos si esa placa está entre las últimas de Brunswick (para donde se grabó originalmente) o sí la casa que pretendió seguir infortunadamente la línea de la empresa alemana vinculada a la marca “Splendid”, la editó en discos hoy inhallables.  La cuestión es que Barbieri trabajó con Adhelma, en la ausencia de Gardel.

Por otra parte, en varias notas sobre “Barba” (como lo apodaba Gardel; mientras que él nunca lo tuteó y siempre lo llamó “Don Carlos”), aparece que también secundó a Alberto Gómez. No podríamos confirmar este dato, aunque no debe descartarse. Para el caso de que haya colaborado con el cantor de Lomas de Zamora, su servicio tuvo que haber sido brindado por estos días. Pasaba que cuando Aguilar rompió relaciones musicales y personales con Gardel en Niza, vino a Buenos Aires y organizó junto a uno de los hermanos Iglesias (Luis, su hermano Ángel secundaba en esos tiempos a Charlo) y Oscar Orlando, el trío de Gómez-Vila. Con ese acompañamiento Gómez trabajó durante 1931 y 1932. En 1933, ya los hermanos Remersaro y José Canet se hicieron cargo de las guitarras, por lo que el contacto lo pudo haber tenido justamente por medio de Aguilar en la temporada de 1932. Pero son estas, todas conjeturas, posibilidades que ordena el pensamiento y no los hechos, que todavía deben corroborarse.    

7. OTRA VEZ JUNTO A CARLOS GARDEL. 1934-1935 

En 1933, trabajó todo el año junto a Gardel. Con éste recorrió las provincias y trabajó en Buenos Aires, Montevideo y gran parte del Uruguay, menos Tacuarembó. En esa temporada, Gardel le estrenó “La novia ausente” y “El que atrasó el reloj”, ambos tangos con letra de Cadícamo. El primero fue también grabado por Canaro con la voz de Ernesto Famá.

Participó de las últimas grabaciones del cantor en Buenos Aires, como también de la fiesta de despedida del mago, cuando se le ofreció un agasajo en los establos que el cuidador Francisco Maschio, poseía en el partido de San Isidro. El 7 de noviembre de 1933, Gardel partió hacia el extranjero para siempre. Primero a Europa y luego a los Estados Unidos.

Durante todo el año 1934, Barbieri acompañó a otros cantores en programas de radio y teatros como Teófilo Ibáñez, Oscar Ugarte, Félix Gutiérrez y Anita Palmero. En esos meses, Gardel irradió en cadena varias audiciones desde Nueva York para los países sudamericanos y Barbieri junto a Riverol y Vivas, lo secundaron desde los estudios de las emisoras porteñas en conexión de alta tecnología para la época.  

En enero de 1935, Barbieri,- junto a Riverol y  Aguilar (indultado por el cantor)-, se embarcó rumbo a los Estados Unidos para sumarse a los ensayos de la gira latinoamericana que programaba el astro junto a Alfredo Le Pera. En la ocasión, volvió a aparecer como “extra” de cine en la película “Tango bar”, en la escena de la ventanilla del hipódromo. Los guitarristas de Gardel hacen fila detrás del cantor en la ventana del caballo “Sarampión”, quien al perder la carrera sobre el final, motiva el cuadro del tango “Por una cabeza”.  

No creemos como algunos coleccionistas afirmaron, que Barbieri, Riverol y Aguilar hayan sido los guitarristas de la grabación del disco de la canción criolla “Guitarra mía”. Según nuestra percepción, esas guitarras no tienen nada que ver el trío de rotundo y sofisticado acompañamiento de 1930. Tampoco parece ser Agustín Cornejo, ya que  fue la primera guitarra que se destacó con sonora particularidad en las películas gardelianas, como así también en las versiones de “Caminito soleado” y “Criollita decí que sí”, junto al piano de Castellano. Posiblemente, los colaboradores de Cornejo, los legendarios colombianos Cáceres-Ayala (algunos discos de esos guitarristas marcan parecidos profundos con los de “Guitarra mía”), o bien otros colaboradores que salían como extras o músicos en las películas (Spaventa, el cubano Demoia u otros desconocidos), hayan prestado su concurso para esa grabación. Nos inclinamos por el momento por el dúo Ayala-Cáceres. (Tampoco parecen ser tres, las guitarras).    

Barbieri salió de Nueva York junto con la comitiva de Gardel y recorrió en gira artística Puerto Rico, las islas holandesas de Aruba y Curazao, Venezuela y Colombia. Acompañaría al cantor en el resto de la gira, que también abarcaría en principio Panamá, Cuba y México. Posiblemente, si la gira hubiese culminado en México, Barbieri hubiese podido retornar a Buenos Aires, ya que el cantor debía regresar a filmar en los estudios de los Estados Unidos. (Gardel tenía compromisos en otras latitudes y no creemos que haya sido posible su regreso -si es que volvía- hasta bien entrado 1936. No es descabellada la idea de pensar que no pensaba por lo pronto regresar al país.)  

En los días de la gira, Celedonio Flores le envió por correspondencia la letra de “Pa’ lo que te va a durar”, obra que Barbieri comenzó a musicalizar. Antes de salir de Colombia, remitió a su familia con su última carta, la música que le pasó al pentagrama José María Aguilar. Resulta demasiado audaz suponer que Gardel estrenó ese tango en Colombia (no parecen cerrar los tiempos entre la composición y el desenlace final de los artistas), pero de seguro que habrá conocido la obra y sí es posible que la haya ensayado o pensado incorporar a su repertorio no fílmico. Con los años, Troilo y Goyeneche, hicieron una magistral grabación del tango.  

A juzgar por la cantidad de obras grabadas y publicadas por Gardel (sin contar aquellas que cantó pero no grabó, o bien se perdieron), Barbieri debe reputarse como uno de los compositores predilectos que más agradaba a Gardel. En algunos reportajes Gardel y Razzano mostraron sus preferencias estéticas por Filiberto, pero es indudable que siempre tuvieron en cuenta a Barbieri para cantar su repertorio. Junto a Juan Andrés Caruso, ha de ser Barbieri uno de los compositores más grabados por el máximo cantor.  

8. OTRAS OBRAS DE BARBIERI 

La primera composición suya que llegó al disco fue "Los ruiseñores",  grabada por la orquesta de Roberto Firpo. Barbieri ha sido un prolífico compositor y dada su vinculación con Gardel gran parte de sus obras fueron grabadas y/o cantadas por el gran artista. Pero también esa misma cercanía al cantor le jugó más de una mala pasada. El negocio del disco era sumamente importante y los compromisos contractuales asumidos por Razzano, motivaban que a la hora de dejar de lado una grabación, posponerla o suprimirla aún estando grabada, Barbieri debía ser el compositor más sacrificado.  

Doña Rosario Acosta, en entrevistas efectuadas por coleccionistas de la talla de Enrique Ruiz Daudet o Jorge Favetto, para las viejas revistas de tango de los años cuarenta y cincuenta, manifestó lo que en el párrafo anterior comentamos. Hablaba de que su marido le recordaba que Gardel ensayaba muchas obras que al final no grababa, o estrenaba una vez y después no grababa; o lo que era peor aún, grababa y sin embargo, la obra permanecía inédita.  

Las obras que se grababan y no se editaban (gran debate entre los coleccionistas), son muchísimas más de las que se suponen y eran las menos, las que se quedaban en el camino por problemas técnicos o estéticos. No viene al caso entrar en detalle ahora porque no se publicaban y de que manera podemos aseverar la existencia de grabaciones que los discógrafos no han identificado y tal vez, nunca identifiquen. Ya hemos hablado al respecto en otras publicaciones y lo haremos más adelante por este medio. Pero el caso “Barbieri” es emblemático en el tema.  

Sin indagar en este momento los pormenores de cada tema, sumaremos a Barbieri unas cuantas composiciones más, que Gardel (salvo excepciones), naturalmente, ensayó y no estrenó; estrenó y no grabó; o bien, grabó pero finalmente, la grabación no salió a la venta para el público por diversos motivos.     

1) “Lunático”, tango dedicado al caballo de Gardel. 

2) “Trovas galanas”, vals que grabaron Ruiz-Acuña e Irusta-Fugazot-Demare, entre otros. 

3) “Al caer la tarde” y “Al pie de tu reja”, valses en colaboración con Rafael Rossi, que grabó éste. Hay versiones cantadas de Antonio Tormo. 

4) “Doña Rosario”, chacarera, con letra de Rial grabada por Ruiz-Acuña, en homenaje al nombre de su madre y esposa. Se llevó al cine. 

5) “Tu abandono”,  con letra de Eduardo Moreno (el letrista del tango Recuerdo). 

6) Los ya citados “Olvidao” y "Divina mujer", que grabó Charlo. 

7) “Tus manos”, vals con letra de Cadícamo, que grabó Héctor Mauré en discos Orfeo. 

8) “Griselda”, vals gestado en París en la temporada 1928/29. 

9) “Goce la vida” y “No converses”, dos tangos hechos en París con Giliberti y Garrós Pe. 

10)  "Milagro". 

11) “Nido deshecho”, tango con letra de Cárdenas. 

12) “Tiempos felices”, tango con letra de Cárdenas. 

13) “Flores azules” y “La casita blanca” con letras de José Rial, del repertorio del dúo René Ruiz- Alberto Hilarión Acuña. 

14) “La picardía”, otra chacarera con Rial, llevada al cine por el dúo Ruiz-Torres en una película hoy extraviada. 

15) “El tala”, un vals con el poeta de Avellaneda, Bartolomé Aprile. 

16)  “En la estancia de Don Ramiro”, ranchera con Eugenio Cárdenas. 

17) “¿Será Posible?, tango con letra de Cárdenas.

18) "Cancionera", tango con letra de Cadícamo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

19) “Los reseros”, canción con Rafael Rossi. 

20)  “Palermo”, tango con Dizeo. 

Casi seguramente, deben existir otros. Esta es sola una lista parcial.    

Guillermo Desiderio Barbieri, falleció en un accidente aéreo en Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935, a la edad de cuarenta años.                                                                 

Actualizado ( Martes, 13 de Septiembre de 2011 00:29 )  

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