investigaciontango.com

 
  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

SOBRE "MALENA"

E-mail Imprimir PDF

ACERCA DE HOMERO MANZI Y LA LETRA DE “MALENA”

Por Pablo Taboada 

Hace poco tiempo, un matutino porteño de circulación nacional, publicó un suplemento especial dedicado al gran poeta y cineasta santiagueño Homero Manzi. Ya habrá oportunidad de reseñar su vida política y cultural (muy mal explicada en ese suplemento) en otros apartados de esta página.

Aquí quiero hacer algunas reflexiones acerca de la historia del tango “Malena”. Ante todo debo manifestar que en el ambiente del tango siempre se ha reproducido lo que se ha dicho por decir, con mayor velocidad a la hora de escribir que al momento de pensar. Cuando daba mis primeros pasos en el coleccionismo tanguero era generalmente admitida aquella hipótesis que sostenía que “Malena” estaba dedicado a la cancionista Malena de Toledo, y que Homero Manzi, diplomáticamente le habría reconocido piadosamente a Azucena Maizani en son de amistad, que le había escrito el tango pensando en ella, cuando en realidad no había sido así. Esta era la versión que refrendaban dos grandes hombres del coleccionismo porteño de la vieja guardia como Raúl Lafuente y el maestro Juan Ayala, quien publicó trabajos a ese respecto. Sin embargo, recuerdo que el coleccionista Jorge Barba y yo abrigábamos la posibilidad de que en verdad, el nombre era solo una coartada y la letra estaba inspirada en Azucena debido al tenor de la letra de la obra. La explicación que dábamos era muy sencilla: Malena de Toledo no canta-(ba) el tango como la letra describe-(bía). Con el tiempo aparecieron nuevas versiones como las adjudicadas a Tita Merello y a Nelly Omar. Bien. Para que no ocurra con este tema lo mismo que aconteció con el Gardel uruguayo a partir de las teorías de AVLIS, analizaré el tema con minuciosidad para tratar de llegar a una conclusión medianamente atinada.  

Los principios lógicos están para ordenar un poco los juicios (mejor dicho, rumbos como diría Atahualpa) del pensamiento que enunciamos en palabras. En esa inteligencia deben tenerse presente varias posibilidades: para poder asegurarse con vehemencia de que el tango fue dirigido a determinada cancionista, debemos partir de la premisa de entender que inexorablemente el personaje de “Malena” fue absolutamente real y por ende, debe cercenarse toda idea que procure considerar que Manzi pudo haber creado a la protagonista de su letra ex-nihilo, negándole al poeta, toda posibilidad de jugar libremente con sus musas ideales. Esta premisa, puede suponerse como guía metódica para hilvanar los silogismos pertinentes hasta llegar a la conclusión que indique que “Malena” fue tal o cual cancionista, pero la base de este punto de partida, desde el terreno fáctico, puede inclusive ponerse en duda por insustanciosa: ¿hasta que punto no hubo en Homero Manzi, indeterminación o influencias fantasmales; o imaginación o una combinación entra algo concreto y algo proyectado en su lirica literaria? Como esta pregunta difícilmente pueda responderse con solvencia, debe reconocerse que el sustrato del cual parte la indagación debe ser “pre-supuesto” y no demostrado. Podrá sostenerse que Manzi siempre trató de retratar lo que vio, o que casi todos sus personajes gozaron de algún viso de realidad. Ahora bien, ¿hasta que punto cada uno de sus personajes reales no tuvieron también algún grado de invención meramente poética? ¿Qué decir de Juana, la rubia?

Hechas estas aclaraciones para mí fundamentales a la hora de bajar los decibeles de afirmaciones sustentadas en fragilidades y dogmas insistentes, supondré que “Malena” fue inspirado en alguna cancionista real. La inclinación primogénita por la interpretación literal nos hace preguntar que cancionista se llamó así. Malena de Toledo fue una cancionista de los años veinte y treinta que trabajó en Buenos Aires, el interior del país, Chile, Brasil y Montevideo. Es poco lo que de ella se sabe a pesar de que ha sido mucho lo que sobre ella se ha escrito. Las fechas y los lugares de nacimiento son disimiles. Varios hombres de la noche del tango afirmaron haberla conocido, a pesar de haber mentido mucho más de lo que han presenciado.

Por la benditas discografías que los coleccionistas atesoramos, nos topamos con su voz en una serie de registros efectuados en el Brasil como cancionista de la orquesta del uruguayo Héctor Gentile. Las pruebas son irrefutables en el sentido de que no resulta para nada verosímil afirmar que la letra de “Malena”, haga referencia a aquella liviana vocalista, que fue novia de Gentile y que posiblemente haya viajado con los uruguayos a Europa, para volver con los años a Montevideo. Esta posibilidad fue estudiada por el maestro Mario Valdéz, quien en la década del sesenta trabajó y  conversó del tango y sus historias con algunos de los protagonistas de esta historia como Gentile y Pedro Terrón (contrabajista de esa orquesta y amigo de Gardel) en Luxemburgo. 

La leyenda cuenta que Manzi en un viaje de regreso desde México hacia la Argentina hizo escala en el Brasil. A partir de aquí las narraciones libres nos hablan de Río de Janeiro, San Pablo y Porto Alegre. La cuestión (fíjese que ni siquiera está en claro en que  lugar se produjo el cruce de ambos, y esto es a causa de que el hecho central de los dimes y diretes no ha sido identificado con certeza –¿tal vez porque este hecho nunca existió realmente?-) y que el poeta impactado por su voz o personalidad, le prometió un tango.

 Ahora bien, ¿viajó Manzi a México y pasó por el Brasil en 1941?. Tengo conocimientos de que Manzi viajó a México por asuntos autorales y culturales en 1946. Pero cinco años antes, ¿también estuvo allí y además hizo escala en alguna ciudad del Brasil? Esto es más difícil de demostrar, aunque no debe descartarse, en la medida que pudo haber efectuado algún viaje ligero y pasar un par de días en el país hermano. Pero ¿por qué no podemos saber bien en que ciudad se produjo el supuesto hecho?. Precisamente porque no estamos en condiciones de aseverar que ese hecho haya existido realmente. Aún más, se había especulado en cierto tiempo, que ese encuentro se habría producido en la venezolana ciudad de Caracas. Tantas incongruencias solo alimentan la imaginación y la reproducción vulgar de historias sin demasiado viso de seriedad.

Pero aún suponiendo que Manzi le escuchó cantar en algún disco, o en cualquier lugar de Argentina, Chile o el Uruguay, ¿fue esa cancionista la que inspiró la obra? 

Nelly Omar, notable cancionista e intima amiga del poeta, declaró a la prensa que Manzi le había escrito el tango “Ninguna”. Con el tiempo también manifestó que “Malena” había sido escrito pensando en ella. En el caso de Nelly Omar nadie puede poner en tela de juicio el conocimiento y la amistad entre los astros, pero sí en cambio,  las fechas de las composiciones. Omar, habría manifestado que el poeta le dedicó los versos de “Malena” en ocasión de regresar de México. Si la relación data de los tiempos del peronismo, el viaje al que haría referencia la cantante, sería el de 1946, pero Malena es de 1941. Si nos habla de un primer viaje en 1941, la relación estaba bastante lejos de concretarse, por lo que no parecería ser verosímil la idea de creer que en esa época le dedicara la pieza. Las incongruencias de las fechas no ayudan a sostener la posición de Nelly Omar, a pesar de que pudo haber sido perfectamente cierto, que Manzi le haya comentado alguna vez, como a otras tantas cancionistas, que la obra estaba inspirada en ella.

El asunto estriba en que dado que el nombre de la mujer no hace referencia a ninguna cancionista de las destacadas en especial, Manzi tuviera la excusa perfecta para dedicar los versos a todas las que quisiera. Desconozco la supuesta versión auto-adjudicada de Tita Merello. En definitiva, de haber existido esa versión, le cabe el sayo como a cualquiera que Manzi le habría dicho tal o cual cosa. La letra de “Malena”, no nos sugiere demasiado para pensar en la grandiosa Merello. Tampoco hay otros datos que acrediten llevar agua para su molino.

Sobre los aportes para dilucidar el tema ofrecidos por el compositor de la obra, el inigualable Lucio Demare, deben tenerse en cuenta varias cosas, que no se han puesto de manifiesto públicamente nunca: Demare contó más de una historia (a pesar de que se le atribuya a él la única “prueba cierta”, como si lo que contara en otra ocasión o lo que dijera por ejemplo Azucena Maizani o el hijo de Manzi que se inclinó intuitivamente por Mercedes Simone, no tuviera relevancia alguna en el pleito).

Existe más de un archivo radial y varios reportajes gráficos que atesoramos con Mario Valdéz, donde Demare no recordaba muy bien como ni cuando musicalizó la pieza. La misma se estrenó en 1941 para la película de Lucas Demare, “El viejo Hucha”, y lo más factible es que hayan hecho el tango para la banda sonora de la película. Que Demare haya manifestado que “Malena” del tango era “Malena” de Toledo en un reportaje, no significa que no se ponga en análisis crítico su aseveración parcial.

En principio, porque el gran Lucio como todo artista, solía confundir fechas y lugares (el caso lider en la materia es el de las desmemoriadas memorias del gran Agustín Irusta), ya que los protagonistas no son investigadores de su propia carrera; en segunda instancia, Demare, si sabría la verdad, también sabría el motivo que promovió a Manzi sostener diversas confesiones irregulares. Digo: Manzi era un hombre casado con su señora Casilda. Si la obra estaba dedicada originalmente a una cancionista de Buenos Aires, nada mejor que recurrir a una ficción para ocultar a la verdadera musa inspiradora. De ser cierta esta hipótesis, Demare estaba obligado a seguir la corriente. La aparición de Malena de Toledo y la dedicatoria de un tango a su “manera de cantar”, zanjaban cualquier comentario insidioso ante la mujer de Homero y la posibilidad de quedar bien con todas y con ninguna se convertía en una propuesta sumamente “correcta” para comprometerse con muchas, sin comprometerse con nadie.

Pero aún suponiendo que Manzi se haya encandilado con la manera de cantar de Malena de Toledo (cosa que me aferro a negar rigurosamente), ¿es lo mismo expresar que Malena de Toledo (Elena Torterolo según algunos), inspiró el título de la obra, que la “obra en sí misma”? Creo que son dos cosas totalmente diferentes. Una cosa es que Malena de Toledo haya inspirado el título que llevaron los versos, y otra muy distinta es que Manzi se haya inspirado verdaderamente en ella para escribirlos.

Si tenemos en cuenta esta lógica diferenciación para nada distraída de lo que tranquilamente pudo haber acontecido en el plano histórico-concreto, se podrían explicar las contradictorias palabras de Lucio Demare en sus crónicas con las convincentes afirmaciones de Azucena Maizani. O sea, Demare trae a la palestra una "historia oficial" que puede explicar el título de la obra sin delatar la verdadera inspiradora de las palabras de Homero.

Resulta increíblemente alarmante de que entre tantos “estudiosos” del tema, nadie pusiera  la letra de Manzi como una prueba autosuficiente. Los discos de Malena de Toledo y las palabras de Manzi son totalmente incompatibles. Quien sostenga que entre una cosa y otra hay compatibilidad, o bien es un necio caprichoso o bien ha perdido por completo el sentido estético tanguista. Sería como sostener que la letra de “El pájaro muerto” de Juan Carlos Patrón (que no cita a Gardel), haya sido dedicada a un mero cantor de barrio.  

“Tal vez allá en la infancia su voz de alondra” (imposible para Toledo) tomó ese tono oscuro de callejón (imposible para unas cuantas); O acaso aquel romance que solo nombra, cuando se pone triste con el alcohol… Tus tangos son criaturas abandonadas que cruzan por el barro del callejón/ cuando todas las puertas están cerradas y ladran los fantasmas de la canción…Y la voz velada y la voz de sombra y la pena de bandoneón ¿Alguna cancionista más atinada que Azucena para relacionar con este puñado de  estrofas sueltas?  

Concluyendo el ensayo sostengo: que si suponemos que Manzi se refirió a alguna cancionista real y no haya sido todo fruto de su excelsa imaginación poética, el nombre de “Malena” (tal vez, como dijo Demare tomado de la muchacha de Toledo) fue solo una atajo disimulado para llegar a otro rincón mucho más profundo en el alma de nuestro tango: el de Azucena Maizani.              

Actualizado ( Sábado, 07 de Mayo de 2011 19:52 )  

Buscador

Contador de visitas

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy151
mod_vvisit_counterAyer228
mod_vvisit_counterEsta semana1044
mod_vvisit_counterEste mes4353
mod_vvisit_counterTodos372320