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LUCIO DEMARE II

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LUCIO DEMARE

EL TRÍO DEMARE-IRUSTA-FUGAZOT EN ESPAÑA Y AMÉRICA 

Por Mario Valdéz y Pablo Taboada

 

Después de Madrid, París y Bélgica, el trío triunfó rotundamente en Barcelona. A las actuaciones en teatros y boites lujosas, se sumaron una infinidad de grabaciones para la casa Víctor catalana que publicaba los discos “La Voz de su amo”. En muchos de esos registros cantaron a dúo Irusta (primera voz) y Fugazot, quien hacía una excelente segunda musical. Así  llegaron el vals “Charamusca”, la zamba “Por el camino”,  la tonada “Volá pa´lo de mi amor” o la canción criolla “Por el camino adelante” , hermoso poema de Joaquín Dicenta que Demare dio vida melódica. 

En casi todas las versiones del trío, Demare los secundaba desde el piano y en algunas Fugazot ejecutaba la guitarra. De esa tanda hay muchos registros efectuados por Agustín Irusta como solista (“Sorbos amargos”, “La marcha nupcial” o “Mañanitas de Montmartre”), y algunos otros por Fugazot (“Mama yo quiero un novio”, “Que vachache” o “Gajito de cedrón” entre otros). Pero la variedad del repertorio no se agotaba allí, puesto que también existieron varias placas de la orquesta típica del "Trío Argentino" que dirigía Lucio Demare.  La agrupación registró varios tangos como “Boedo” o bien “Yrigoyen solo”, obra que el pianista dedicara a Don Hipólito desde España.  Para regocijo de los coleccionistas también existen algunas placas donde Demare nos legó sus virtuosos solos de piano.  

En aquellos años de 1928/29, recorrieron toda España y fueron los artistas más populares de la península. Hacia 1930 fueron llamados a una gira estelar por República Dominicana, Haití, Cuba y México, donde alcanzaron fama sensacional. Por cuestiones personales Demare siguió en La Habana, mientras sus compañeros y el "Rata" Rafael Iriarte como guitarrista acompañante, llegaron a México. Mientras Lucio permaneció en Cuba, compuso el famoso y hermosísimo vals de estirpe chopineana: “Lupe”.

Desde el país azteca, los cantores volvieron a Cuba y de allí viajaron nuevamente a España, donde permanecieron durante el primer semestre de 1931 cosechando más laureles para nuestra canción.  

En 1932, regresaron a la Argentina, no sin antes actuar en Caracas y en el Perú (segundo semestre de 1931). De Lima, bajaron a Chile, donde actuaron con gran èxito y de Santiago regresaron a Buenos Aires. Se presentaron en el teatro “Broadway” de la calle Corrientes y también en radio. Volvieron a trabajar con Canaro (Irusta grabó varias placas como estribillista de Pirincho en esa época) y hasta grabaron como invitados en el sello Brunswick para la orquesta de Osvaldo Fresedo.  Nos referimos al disco que contiene el vals “Lupe”. Datos que no muchos imaginan es que no solamente prestaron su concurso los cantores, sino que en esa grabación colaboró el propio Lucio Demare, siendo de esta forma, que existe un registro del trío, inserto en una placa de Fresedo.    

Hacia 1933, el trío volvió a Europa, previo paso por Colombia y Venezuela, donde fueron aplaudidos por los públicos sudamericanos. Del otro lado del océano, recorrieron triunfalmente Portugal y España y dado el rotundo éxito continuado del terceto fueron llamados por los empresarios ibéricos para filmar películas. Así llegaron las hoy perdidas “Boliche” y “Ave sin rumbo”, -cintas que figuran entre las primeras películas sonoras españolas-, donde Demare trabajó como actor. En “Boliche” hacía el papel de un pianista ciego. Para esas películas, Demare compuso obviamente bellas melodías y a partir de allí comenzó a trabajar como musicalizador de cintas, labor que desarrolló hasta el hartazgo, llegando a trabajar para más de setenta producciones entre la Argentina y el extranjero. En esa época surgieron obras magníficas como los  tangos “Donde” y “Mi musa campera” y el vals “Rosa peregrina”, como moños musicales de las cintas mencionadas.  

En 1935, retornaron a la Argentina para trabajar en teatro con Francisco Canaro.  Como trío irradiaron programas memorables por Radio Stèntor. Fueron contratados para grabar en la Casa Víctor y dieron inicio a una serie de películas de la productora de Canaro, como “Ya tiene comisario el pueblo”, famoso libro de Martínez Payva llevado al cine.  Irusta grabó discos como solista con el acompañamiento de la orquesta de Francisco Canaro y Fugazot empezó a tomarle el gusto a su rol de actor y siguió filmando películas, además de hacer teatro. Trabajaron en el Uruguay y visitaron algunas localidades del interior.

Durante 1936, hicieron radio y teatro nuevamente con Canaro, ya que fueron llamados para integrar la compañía de la famosa obra “La patria del tango” de José González Castillo, Amadori y Antonio Botta, producida por Pirincho en el escenario del “Buenos Aires”.   Para 1937, hicieron sus últimas actuaciones de época y cada uno tomó nuevos rumbos en la canción. Irusta retomó su vocación de cantor solista llegando a recorrer el mundo. Fugazot centró su reputada y bien ganada fama de actor teatral y cinematográfico, donde a veces cantaba.  Demare siguió musicalizando películas, trabajando como pianista en radio, componiendo temas exquisitos y preparando la formación de una orquesta fabulosa, que pronto se haría conocer en toda Buenos Aires.   

 

Actualizado ( Lunes, 03 de Febrero de 2014 20:06 )  

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